Comentario Zeta

Por Carlos Z Cadena

Cinismo de Carlos Morales, cómplice de Rutilio Escandón, ante campaña anticipada para sus 9 años

La población  municipal tiene razón de reprochar, criticar y fustigar  a la figura de Carlos Morales Vázquez con esa andanada de epítetos, adjetivos, motes  y apodos conque la gente Tuxtleca lo señala en las redes sociales , que de ahí parte  su fama de muchos años exservidor público corrupto y  cómplice del exgobernador Rutilio Escandón, donde ambos tardaron seis años de gobierno, el primero en dos trienios municipales y el segundo su sexenio completo denominado “Chiapas de corazón”,  y es que últimamente ha emprendido una campaña de “Rescatemos Tuxtla”, cuando ha sido el exalcalde municipal que más ha sido denunciado en la historia de Tuxtla Gutiérrez, que no es originario del municipio, pero que Rutilio Escandón lo protegió, lo resguardo y apadrinó,  que solamente basta sumar los miles de millones de pesos que le llegaron -vía presupuesto municipal-  en seis años y que no se saba a donde fueron a parar, (bueno, la ASE si lo sabe)  y que ahora busca los 9 años.  

A la vista de todos, y que lo han denunciado un sinfín de veces, con un cinismo que desafía tanto la legalidad como las normas internas de su propio partido, Carlos  Morales Vázquez ha convertido la representación de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) en Chiapas en una plataforma de propaganda personal, un escenario electoral que también se lo endilgan al oaxaqueño Antonio Santos, que ahora que están de modas las listas, fue al  que se le atribuye que los delegados federales en Chiapas fueron parte de un conciliábulo “enlistado” entre Antonio Santos, Pablo Salazar y Oswaldo Chacón y que está saliendo a la luz pública, además no es nuevo ya hubo en su momento denuncias en las redes,  solamente con ver a los “delegados elegidos”  hay un cordón umbilical que los une, (PSM)  y muchos se tragaron la píldora,  ahora ya con conocimiento de causa, ya reprochan que Antonio Santos, Salazar Mendiguchía  y Chacón, están metidos en una presunta red de complicidades electoreras para enchufar a diputados federales, pero esta es otra historia.

Curiosamente en lo que debería ser una encomienda pública enfocada en la protección del medio ambiente (CONAFOR) se ha transformado en una campaña electoral permanente con un objetivo claro: asumir el control de la capital chiapaneca e imponerse por un tercer periodo al frente del Ayuntamiento capitalino, y donde las autoridades electorales federales y estatales, debería de observar,  si no la CONAFOR se están utilizado presupuesto federal para campañas anticipadas porque según Carlos Morales y Aquiles Espinoza que es lo que más lo comentan, sus baterías están enfocadas según ellos al 2027 con transferencia al 2030,  en busca de un aviso eficaz que diga urge elegir gobernador y aquí estamos todos: Pablo Salazar, Antonio Santos, Oswaldo Chacón, Carlos Morales y Aquiles Espinoza.

Mientras la población exige intervención de los órganos electorales local y federal, Morales se anticipa descaradamente a los tiempos legales y desafía el orden interno de Morena, ridiculizando los estatutos del partido que le dio cobijo y mostrando un claro desacato a las nuevas reglas del juego político, lo hizo en el PRI, en el PRD y en el PVEM. La escalera electoral de siglas burlona de Morales. 

En algunos escritos de prensa señalan que La memoria pública en Tuxtla Gutiérrez, no es tan corta como él supone, los seis años en los que encabezó el gobierno municipal dejaron una cauda de opacidad e intolerancia. Durante su gestión, el escrutinio público en las sesiones de cabildo fue metódicamente limitado; se confrontó abiertamente con los regidores que exigieron transparencia en los procesos de licitación y contratación, y construyó una red de simulación institucional diseñada para favorecer sus propios intereses, la cual comenzó a desmoronarse tan pronto dejó el cargo.

En la práctica, la administración de Morales se caracterizó por dar la espalda a las demandas ciudadanas. Un ejemplo claro fue su condescendencia frente a la empresa Veolia, a la que se le permitió operar sin una verdadera defensa de los intereses de los tuxtlecos. En no pagar millones de pesos a la CONAGUA, afectando hasta hoy en día a los usuarios Tuxtlecos con el vital líquido.   En contraste con esa tibieza hacia los grandes proveedores, su gobierno mostró un rostro severo contra la población: pretendió formalizar el despojo de propiedades y promovió el señalamiento público mediante enormes anuncios para criminalizar a los contribuyentes con atrasos en el pago del predial y otros derechos municipales.  ¿Ya se acordaron? 

La insistencia de Carlos Morales por regresar sugiere que dejó asuntos y negocios pendientes en el gobierno capitalino. Para alcanzar su cometido, el exalcalde no ha dudado en echar mano de viejas prácticas: romper las reglas del juego, alimentar campañas negras contra otros aspirantes y recurrir a la confrontación, una tónica de conducta que lo ha acompañado desde sus tiempos de militancia en el extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD), donde más lo aprendió.  (Diario de Chiapas)

Ayer el periodista Alberto Ramos García, dijo en su espacio de prensa que “El ex presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, Carlos Morales Vázquez, presume en redes sociales una constancia expedida por la Auditoría Superior del Estado con la que pretende acreditar que, durante su paso por el Ayuntamiento capitalino, “todas las auditorías salieron muy bien”. Pero aquí surge una pregunta que muchos tuxtlecos se hacen: ¿Cómo le hizo Carlos Morales para obtener esa constancia y qué es exactamente lo que acredita?

Y agrega Ramos: “Porque una cosa es presentar un documento administrativo y otra muy distinta es pretender que ese papel borre de un plumazo todos los señalamientos, observaciones y cuestionamientos que durante su administración fueron públicos. Si está tan limpio de polvo y paja, ¿cómo presume, que se transparenten los expedientes completos? Que se conozca qué cuentas públicas fueron auditadas, qué ejercicios fiscales fueron revisados, qué observaciones se formularon, cuáles fueron solventadas, cuáles quedaron pendientes y, sobre todo, qué procedimientos de fiscalización concluyeron definitivamente. Los tuxtlecos tienen derecho a saber, porque las redes sociales pueden convertirse en una vitrina para presumir documentos, pero no sustituyen la transparencia ni la rendición de cuentas.

Al final, señalan que Carlos Morales tiene todo el derecho de defender su administración, pero también tiene la obligación política de explicar con claridad cómo se llegó a esa conclusión de que todo estuvo bien, particularmente frente a los señalamientos que han existido sobre el manejo de los recursos públicos durante su gestión. Y aquí está el verdadero punto, si no hay nada que ocultar, que se abran los expedientes. Que la Auditoría Superior del Estado explique públicamente el alcance de esa constancia y que Carlos Morales presente los documentos que la sustentan. Porque en política, como en la vida, no basta con decir “estoy limpio”; hay que demostrarlo. La transparencia no se presume: se demuestra” señala Ramos García. En fin.

PD. El delegado federal de la SEDATU, Pedro Sergio Becerra Toledo, anda muy movido electoralmente y constante se reúne con Pablo Salazar, Antonio Santos, y Oswaldo Chacón.  Otro de la banda.

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