Letras Desnudas

Mario Caballero

Lo peor que pudo pasarle a MÉXICO

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La información dada a conocer por la Auditoría Superior de la Federación, acerca de que durante la administración pasada se cometió un daño al erario público por más de 417 mil millones de pesos, confirma lo que muchos aun no quieren reconocer: Andrés Manuel López Obrador fue lo peor que pudo pasarle a México.

NUNCA FUE UNA OPCIÓN

En 2018, no voté por López Obrador. ¿La razón? Nunca comulgué con su visión y proyecto de país.

Desde que tuve edad para votar, nunca he depositado un solo voto en razón de los colores o siglas del algún partido, sino por la persona. Siempre mi sufragio ha sido para aquel candidato o candidata que muestre capacidad para construir un proyecto de gobierno exitoso, propuestas factibles para dar solución a las problemáticas de la sociedad y, sin olvidar, un historial que dé fe de su prestigio y autoridad moral.

AMLO no llenaba esas expectativas. Nunca fue una opción para encargarse del destino del país.

Como jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, estuvo marcado por al menos tres grandes escándalos de corrupción en su círculo cercano, y aunque se deslindó y afirmó que se trataron de una campaña sucia en su contra, sin duda tenía alguna responsabilidad. No olvidemos lo que él mismo dijo años después de que “nada sucede sin el conocimiento y visto bueno del presidente”. En su caso, gobernador del D.F.

Me refiero a los videoescándalos de su secretario particular, René Bejarano, recibiendo fajos de dinero en efectivo de manos del empresario Carlos Ahumada. La corrupción que ocultó al clasificar como reservados los contratos y grandes obras de su gestión, como el Segundo Piso del Periférico. Y el destape de la red de sobornos y financiamiento ilícito a funcionarios perredistas y gente de su círculo cercano, como Carlos Ímaz, delegado de Tlalpan y esposo de Claudia Sheinbaum en ese momento.

Con todo eso, sumado a sus ideas populistas, estatistas, centralistas y retrógradas, como revivir el monopolio de PEMEX cuando el futuro apunta y exige inversión en las energías limpias, ¿por qué lo elegiría como presidente de mi país?

CHARLATANERÍA

Por otra parte, las propuestas y promesas de campaña de AMLO, además de irrealizables, eran absurdas. Peor aún, su campaña se basó más en la descalificación de sus contrincantes que en la demostración de capacidad para gobernar un país tan inmenso y complejo como México.

Prometió que apenas al asumir la Presidencia, bajaría el precio de la gasolina a diez pesos, y ya sabemos que lo que pasó. Prometió llevar el crecimiento económico a un seis por ciento anual, ya que consideraba que el dos por ciento alcanzado por los gobiernos neoliberales era mediocre, pero en casi todo el sexenio el crecimiento fue de cero.

También prometió barrer con la corrupción, y de acuerdo con diversos informes de organismos nacionales e internacionales, al término de su administración México presentaba índices de corrupción más altos que los registrados en los peores tiempos del PRI y el PAN.

Aseguró, acabar con la impunidad de los delincuentes de cuello blanco, fuera quien fuera. Ninguno de sus familiares tendría una excepción a esta nueva regla que significaba uno de los mayores pilares de la Cuarta Transformación. ¿Qué pasó? Fue protegiendo uno a uno los funcionarios acusados de desviar, malversar y sustraer recursos públicos.

¿Ejemplos? Ignacio Ovalle Fernández, exdirector de Segalmex, al que el mismo AMLO envió a una dirección en la Secretaría de Gobernación como medida de protección al ser descubierto que era el principal responsable de un fraude superior a los 15 mil 300 millones de pesos.

Este caso de corrupción que se bautizó como la “Estafa Maestra de la 4T”, fue el doble del reportado en la Estafa Maestra del PRI, que alcanzó los 7 mil 600 millones de pesos.

Esos más de 15 mil millones fueron desviados en tan sólo dos años de operación, y se realizó mediante la entrega de convenios multimillonarios irregulares a personajes ligados al partido Movimiento Ciudadano y el otorgamiento de contratos a empresas fachada vinculadas con empresarios que durante el gobierno de López Obrador se dedicaron a construir desarrollos inmobiliarios de lujo.

Igual que con el PRI y el PAN, Morena también contribuyó al surgimiento de nuevos multimillonarios, quienes hicieron grandes fortunas con dinero público.

Otros ejemplos son sus propios hijos.

Cuando su hijo José Ramón fue exhibido disfrutando una vida de lujos en una mansión en Houston, valuada en veinte millones de pesos, conocida como “la casa gris”, López Obrador dijo que se trataba de un montaje. Sin embargo, se mostraron pruebas de que su hijo vivió en dicha residencia y que llegó a habitarla gracias a que había traficado influencias entre el dueño y altos funcionarios de PEMEX.

Cuando su hijo Gonzalo fue acusado de estar involucrado en casos de tráfico de influencias, venta de material para la construcción de los tramos del Tren Maya y enriquecimiento ilícito, lo exculpó bajo el argumento de que el famoso “Bobby” era dizque supervisor honorario de la obra, trabajo por el cual no recibía en pago ningún solo peso.

Y en el momento en que “Andy”, alias Andrés Manuel López Beltrán, fue señalado de corrupción en diversas ocasiones, como en la compra de balastro para la construcción del Tren Maya, salió a decir en la conferencia mañanera, y lo cito: “es una falsedad”.

Al ser Andy denunciado por su probable participación en una red de huachicol fiscal, desde su cuartel en Palenque envió la orden de hacer candidato a su hijo a una diputación federal por el estado de Tabasco, instrucción que seguramente se cumplirá al pie de la letra en 2027.

El asunto es que si en verdad creyera la inocencia de su vástago, ¿por qué corrió a buscarle protección detrás de un cargo con fuero constitucional?

Así podemos seguir enumerando a funcionarios de su gobierno a los que de alguna y otra manera encubrió o protegió tras ser acusados de corrupción, o peor todavía, señalados por sus presuntos vínculos con el crimen organizado.

¿NARCOGOBIERNO?

Y ya que tocamos el tema, quien se encargó de hacer crecer la idea del “narcogobierno” y demostrar los posibles vínculos de su partido con el crimen organizado fue él.

Fue hasta Badiraguato a saludar a la mamá de Joaquín “El Chapo” Guzmán, le envió una carta al gobierno de Estados Unidos pidiendo clemencia para este líder del narcotráfico y siempre se refirió a él como Don Joaquín Guzmán Loera.

Para mayor inri, no combatió a ningún grupo del crimen organizado, en una ocasión ordenó la liberación de uno de los hijos de Joaquín Guzmán y su estrategia de “abrazos, no balazos” permitió un derramamiento de sangre en el país, que al final de su gobierno registró 199 mil homicidios dolosos.

SÍ, FUE LO PEOR

En fin, si Fox fue un presidente lenguaraz y corrupto; Calderón un ególatra que desató una guerra contra el narco con la que no pudo y Peña Nieto un ignorante cuyo mayor logro fue negociar una salida tersa que le permitiera disfrutar una vida en la opulencia, entonces Andrés Manuel López Obrador es lo peor que pudo pasarle a México.

Pues aparte de lo anterior, su “gobierno” casi duplicó la deuda pública de México. Lo que el PRI y PAN juntaron en cien años, él lo dobló en seis. Y, según la Auditoría Superior de la Federación, esos 417 mil millones de pesos de quebranto al erario público, es un registro histórico para un presidente de la República.

yomariocaballero@gmail.com

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