EDITORIAL

La tragedia por un fenómeno inesperado

La tragedia que se pudo evitar en la Ciudad de México, por la muerte de cuatro personas por asfixia, al término del juego de México contra Educador, se le ha echado en cara a la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, quien al estilo morenista, se ha lavado las manos para deslindarse de su responsabilidad.

Los políticos de la derecha han aprovechado para criticar que en ningún momento el gobierno de Brugada no dimensionó lo que venía y, por tanto, no realizó los protocolos necesarios para evitar este tipo de percances.

El haber hecho oídos sordos a las advertencias la involucran como responsable, dado que meses antes de la celebración de la justa deportiva, en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión se presentó un punto de cuerdo por parte de Gibrán Ramírez, diputado por Movimiento Ciudadano, para que presentara un plan integral público y verificable que especifique de manera clara, documentada y desagregada la forma en que la ciudad atenderá los efectos urbanos, sociales y operativos derivados de su condición de sede del Mundial.

Dicho plan debió haber expuesto el diagnóstico técnico que sustente “la capacidad real de alojamiento disponible en la ciudad; los criterios de asignación diferenciada de hospedaje según los distintos perfiles de visitantes; los mecanismos de regulación y control de precios para prevenir distorsiones en el mercado de vivienda temporal; el diseño del esquema integral de seguridad urbana, incluyendo control perimetral, gestión de riesgos y atención de emergencias; así como la estrategia formal de movilidad y transporte vinculada al evento, que contemple la gestión de flujos extraordinarios, los esquemas de transporte especializado, el uso del espacio público y la eventual implementación de zonas de tránsito restringido”.

Hoy con justa razón se denuncia que la tragedia en Reforma se originó porque el gobierno de la Ciudad de México ignoró su protocolo de acceso y salida en festival futbolero. La gobernadora se defiende diciendo que era mucha gente la que salió a las calles, más de un millón. Si fue así, la pregunta indiscutible es ¿por qué no lo previnieron?

Hoy, ante el paso perfecto que ilusiona a México por parte de la selección en esta justa deportiva, los problemas que agobian a la población encontraron una forma de escapar de su realidad. Problemas laborales, de economía, de inseguridad, de estar escuchando las mentiras de políticos aviesos y ventajosos, se olvidaron.

La gente salió a las calles para gritar, para sacar desde muy adentro de su corazón, La frustración de tener gobiernos endebles, insensibles, improductivos. Y no sólo en México, sino en todas las entidades del país, la Selección, en la que la gran parte de mexicanos no creía diera el campanazo para pasar del cuarto partido del Mundial, ha sido el escaparate para millones de seres humanos que ven en esta justa, una ventana para olvidarse de sus tragedias personales.

La prueba de fuego será para este domingo, cuando México enfrente a Inglaterra, una potencia de futbol, y donde pase lo que pase, la concentración masiva será el nuevo reto de las autoridades de la Ciudad de México: organizar y canalizar la concentración de miles de mexicanos para que todo concluya en saldo blanco, debe ser lo prioridad, No hay de otra, además de que ya hay un antecedente de muerte que hay que evitar.  

La policía municipal y los agentes de tránsito deben ser utilizados para informar, redireccionar los trayectos de la gente o en su caso, contener el paso. Además, si para Clara Brugada no se tomó en cuenta que tanta gente saldría a festejar, para el domingo la situación no será menor y por lo tanto, habría que prevenir la aglomeración o poner más pantallas a lo largo de toda la Ciudad y no solo en los lugares insignia como El Ángel, el Monumento a la Revolución o Reforma.

Luego entonces, por más que el Gobierno de la Ciudad intente evadir su responsabilidad, los hechos la rebasan y como suele suceder en el gobierno de la Cuarta Transformación, no habrá responsabilidades que adjudicar porque fue un fenómeno inesperado, dijo Brugada.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *