La calle de la negligencia y la impunidad
En 2021, no solo la pandemia de COVID-19 mantenía ocupadas a las autoridades sanitarias; también los descuidos en la administración pública, encabezada entonces por Carlos Morales Vázquez, evidenciaban una marcada negligencia para resolver problemas de urbanización que hoy, paradójicamente, se denuncia que no son atendidos.
Lo lamentable de aquella ocasión es que, en junio de ese año, durante la temporada de lluvias, dos personas murieron al ser “tragadas” por una alcantarilla abierta. Esta permaneció en esas condiciones durante más de dos años y, pese a las denuncias realizadas en redes sociales y en esta casa editorial, nunca se hizo nada para cubrirla.
Fue hasta después de la tragedia cuando el Ayuntamiento acudió a la calle lateral oriente de la Central de Abastos para colocar, de manera exprés, la rejilla faltante. Sin embargo, pocos días después esta ya se encontraba obstruida por tierra y piedras arrastradas por las corrientes de agua provenientes de las colonias ubicadas en la parte alta de la zona norte, colindantes con Vida Mejor.
Para entonces, la tragedia ya había enlutado a dos familias, todo como consecuencia de la inoperancia de la autoridad municipal.
El tema vuelve a cobrar relevancia porque, cinco años después, esta arteria recibe una “manita de gato” como parte de la campaña impulsada por el Gobierno del Estado denominada Jornadas de Limpieza Ciudad Digna, una iniciativa que reúne la participación de colegios de profesionistas, cámaras empresariales, asociaciones civiles, empresas del sector de la construcción y ciudadanía en general.
Actualmente, la vialidad se encuentra prácticamente intransitable. Las unidades de la Ruta 91, cuya base se ubica en esta zona, enfrentan dificultades para circular y, durante las lluvias, se ven obligadas a rodear por la parte trasera de la Central de Abastos para incorporarse al bulevar Ejército Mexicano e iniciar su recorrido habitual.
En 2021, Raúl, de 48 años, y Giovanni, de 22, fueron succionados por la intensa corriente de agua pluvial. El vehículo en el que viajaban junto con su familia quedó varado a un costado de la alcantarilla abierta. Al descender para intentar resolver la situación, ocurrió lo impensable.
Debido a que toda la calle estaba anegada, ambos hombres no se percataron de que la rejilla, de casi dos metros de longitud, carecía de su tapa. Incluso, en los relatos posteriores a la tragedia, los familiares que permanecían en la parte trasera del automóvil recordaron que el joven de 22 años, quien viajaba como copiloto, les comentó que descendería para verificar qué ocurría con Raúl, a quien ya no podía distinguir debido a la oscuridad y a la intensa lluvia que caía en ese momento.
A raíz de este acontecimiento, el tema nunca fue abordado a fondo por la autoridad municipal. Incluso, conductores de la Ruta 91 declararon en diversos medios de comunicación que la alcantarilla llevaba meses en esas condiciones.
La tragedia, por consiguiente, quedó como un caso cerrado. Un “accidente” que permaneció grabado en la memoria de la ciudadanía. Nadie volvió a señalar la posible negligencia de la autoridad municipal.
Ahora que el Gobierno del Estado emprendió la rehabilitación de la calle de la desgracia, que desde aquel episodio permanece en pésimas condiciones, pese a que en alguna ocasión ya había recibido trabajos superficiales de nivelación, la vialidad continúa llena de escombros.
De ahí que, si las dependencias responsables de esta campaña consideran que basta con limpiar la zona y emparejar la arteria, volverán a equivocarse, pues las corrientes de agua que descienden de la parte alta no tardarán ni media hora en convertirla nuevamente en un lodazal.
Esa calle debe ser pavimentada con concreto hidráulico, ya que por ella circulan camiones pesados que entran y salen de la Central de Abastos. Además, es utilizada por automovilistas particulares que buscan incorporarse al Libramiento Norte o dirigirse hacia la Novena Sur.
Mientras tanto, la muerte de aquellos dos hombres permanece en el olvido, sin que se haya investigado a fondo si existió responsabilidad o negligencia por parte de la autoridad municipal al no atender oportunamente una alcantarilla que representaba un riesgo evidente para la población.




