EDITORIAL

Morena, afectado por cubrir y solapar al indeseable de Pepe Cruz

La política está de cabeza. Y se dice esto porque, cuando se cree que la justicia finalmente aterri-za en favor de las causas sociales, lo que se observa son escenarios deplorables que indican que la impunidad sigue siendo el sello de los nuevos tiempos.

Chiapas es una entidad que ha sufrido durante décadas los abusos del poder. Gobernadores van y gobernadores llegan, mientras el país continúa sumergido en el retroceso y salpicado por actos de corrupción.

Los ejemplos actuales están a la vista: denuncias contra la gobernadora de Veracruz por enrique-cimiento ilícito y contra la de Campeche por presuntos fraudes; señalamientos contra él manda-tario con licencia de Sinaloa por supuestos vínculos con redes de narcotráfico; acusaciones simila-res contra el gobernador de Tamaulipas; además de los casos de Guerrero, Michoacán y San Luis Potosí, que atraviesan circunstancias parecidas. También pesan señalamientos serios contra el secretario de Educación Pública, y nada indica que existan investigaciones reales, pues las carpe-tas y denuncias permanecen engavetadas.

A ese nivel se vive en el país y no pasa nada. Todo sigue en la incertidumbre, aunque existe un tema que no es menor y que la autoridad federal debe tomar en cuenta: producto de esta omi-sión, los bonos del partido en el poder comienzan a caer, porque la ciudadanía se ha dado cuenta de que la complacencia es lo que predomina.

Aunque se quiera negar la situación, incluso en los recorridos de fin de semana hay entidades donde el descontento se ha salido de control debido a las protestas que la población dirige hacia la presidenta, derivadas del actuar de sus gobernantes.

Así están las cosas, pero en Chiapas “no se cantan mal las rancheras”, pues existen exfunciona-rios con denuncias incluso de la Auditoría Superior de la Federación que, sin embargo, parecen gozar de cabal salud. Ni siquiera se inmutan cuando llegan, como cometas, a la entidad para pasar lista en los eventos políticos que se realizan rumbo a la organización de las elecciones programa-das para junio del próximo año.

En Morena, el partido no ha entendido la verdadera tarea que debe emprender: atender las causas sociales de los más desprotegidos y vulnerables. Esa labor debería comenzar desde las campañas, cuando recorren la entidad para conseguir el voto. Lo lamentable es que éste último suele buscarse mediante acciones fraudulentas, aprovechando los cargos que desempeñan co-mo funcionarios de primer nivel.

El caso más patético y el que más daño le hace al partido en el poder es el del malqueriente se-nador por Chiapas, José Manuel Cruz Castellanos, el autodenominado “Dr. Pepe Cruz”. Sí, el per-sonaje siniestro que no tuvo empacho en vaciar las arcas de la Secretaría de Salud para preparar, con bombo y platillo, el camino rumbo a la elección de 2024 y lograr así su incorporación al Sena-do, y blindarse ante los acechos de sus adversarios.

El fin de semana se realizó una reunión del Consejo Estatal de Morena en Chiapas. A las figuras públicas se les convocó a cerrar filas, fortalecer las bases desde el territorio y trabajar con res-ponsabilidad, compromiso, solidaridad y congruencia, con el propósito de consolidar el movi-miento de la Cuarta Transformación.

Pero justamente ese discurso oficial se empaña con la presencia del “doctorcito”, quien hasta este momento no ha sido requerido por la justicia para que devuelva los millones de pesos que presuntamente se adjudicó. No creemos que en Morena esto incomode, pero que un personaje señalado por corrupción como Pepe Cruz reciba rechiflas del pueblo cada vez que aparece en algún punto de Chiapas sí debería ocuparles, porque le resta puntos al partido en el poder.

El hecho de que aparezca sentado en primera fila manda el mensaje de que a Morena le tiene sin cuidado lo que se diga del senador. La impunidad que le brindan no coincide con el horror que dejó a su paso como secretario de Salud, cuando los hospitales padecían desabasto de medica-mentos.

Algunas voces señalan que su aparente “blindaje” proviene desde Palenque, donde se ubica el predio “La Chingada”, cuyo propietario lo cobijó dentro del llamado grupo “Tabasco”, que llegó a Chiapas para hacer y deshacer desde los puestos clave del gobierno estatal.

En síntesis, figuras negativas como Pepe Cruz deberían encaminarse a El Amate para responder por sus excesos, por el daño al erario público y por la burla al pueblo chiapaneco. Y como pilón, que Morena continúe protegiéndolo sí representa una bofetada para una ciudadanía que se siente traicionada.

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