Bernardo Figueroa
El tablero político chiapaneco recibió una sacudida inesperada
Desde el Soconusco, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar lanzó una declaración que ha recorrido los cafetales, las oficinas gubernamentales y las cocinas de los comités municipales con la velocidad de un chisme bien sazonado. La propuesta del mandatario es simple en apariencia, pero explosiva en el fondo. Para las elecciones de 2027, los partidos políticos tendrían la obligación de postular mujeres como candidatas en aquellos municipios que hoy son gobernados por hombres. Esto significa que plazas tradicionalmente masculinas como Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, Comitán, Palenque, Chiapa de Corzo, Reforma, Tonalá, Suchiapa, entre otros, deberían, si la idea cristaliza, ver surgir de sus entrañas políticas a aspirantes femeninas con posibilidades reales de ganar, no solo de cumplir cuotas decorativas.
Uno escucha esto y no puede evitar imaginarse las caras en los pasillos del poder. Porque el gobernador fue más allá del discurso empoderador y metió el dedo en una llaga muy concreta. Ese grupo de funcionarios de su gabinete que, con la discreción de un elefante en una cristalería, ya se veían midiendo cortinas en las presidencias municipales, ahora ven sus sueños nublarse como un espejo empañado por el vapor de la incertidumbre. La bendición que esperaban recibir para lanzarse a la contienda electoral se ha vuelto borrosa, y no precisamente por falta de lentes. Hay secretarios, subsecretarios y directores que, en privado, deben estar haciendo cuentas sobre si el gesto de apoyar públicamente la propuesta de Ramírez les alcanzará para pedir un cambio de género en su acta de nacimiento política o, mejor aún, para convencer a la jefa del hogar de que el verdadero empoderamiento femenino empieza por cederles la candidatura a ellas.
EL TRABAJO FINO DEL PODER LEGISLATIVO DESDE LA JUCOPO
Más allá de las ambiciones frustradas, el planteamiento del gobernador toca un tema de fondo que pocos se atreven a verbalizar con tanta claridad. Históricamente, los partidos políticos han utilizado a las mujeres como moneda de cambio barata en municipios donde la derrota es segura, como si su talento solo sirviera para perder con decoro. Ramírez Aguilar lo dijo con una frase que merece ser grabada en mármol o, al menos, en un meme bien diseñado: “Hoy está garantizado el punto de partida; lo que no está garantizado es el punto de llegada”. Porque de nada sirve que una mujer sea candidata si el municipio está diseñado para que un elefante con credencial del partido rival la aplaste. La apuesta del mandatario es más ambiciosa. Quiere que las mujeres no solo corran, sino que corran en las pistas con mejor terreno y, sobre todo, que crucen la meta con la banda presidencial puesta.
En el Congreso local, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Mario Guillén, reconoció abiertamente que el Poder Legislativo ya trabaja codo a codo con el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar en una iniciativa que busca darle dientes a la promesa. Lo más jugoso del asunto es que tiende puentes con otras instituciones para organizar foros de discusión que saquen el tema del escritorio y lo pongan en la calle. El objetivo, explicó Mario Guillén, no consiste en cumplir a rajatabla con ese famoso mandato de postular cincuenta por ciento de mujeres y cincuenta por ciento de hombres; la meta es otra, mucho más incómoda para los aparatos partidistas, como garantizar que más féminas lleguen a gobernar, no solo a aparecer en las boletas como floreros de temporada. Por eso Mario Guillén enfatizó que cualquier reforma que pretenda mover este estancamiento requerirá un cabildeo fino con las demás fuerzas políticas, porque de nada sirve una ley heroica si después los tribunales, esos señores de toga que a veces parecen más guardianes del status quo que de la justicia, terminan echándosela para atrás con algún tecnicismo.
EL AUMENTO QUE SOBRA Y LA HUELGA QUE NO FALTA
La madrugada del domingo en la Ciudad de México tuvo un respiro distinto al habitual bullicio de los madrugadores. Mientras la mayoría de la ciudad dormía con la esperanza de un día de descanso, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación decidió ponerle picante a la semana que apenas comenzaba. Los maestros de la CNTE cerraron su Asamblea Nacional Representativa con una decisión que dejó a más de uno con la ceja levantada y una sonrisa torcida. Rechazaron el aumento salarial del nueve por ciento que el gobierno federal les había ofrecido y, como si fuera el remate de una obra de teatro absurda, anunciaron una huelga nacional indefinida a partir del primero de junio. En cualquier otro gremio, recibir una mejora económica y responder con un paro general sería motivo de escándalo.
Vamos a detenernos un momento en el aumento del nueve por ciento, porque aquí conviene hacer un ejercicio de aritmética con una inflación acumulada que ronda el cuatro por ciento anual. Un nueve por ciento de aumento deja un margen real cercano al cinco por ciento después de descontar la pérdida del poder adquisitivo. Ese cinco por ciento extra, aunque no alcanza para cambiar de coche ni para hacer un viaje a Europa, representa una mejora tangible en el bolsillo de un maestro que muchas veces ni siquiera llega a fin de mes con la despensa llena. No es para tirar cohetes ni para llamar a los periódicos con una foto sonriente del secretario de Educación entregando cheques simbólicos, claro está, pero tampoco es para escupirlo con el desprecio de quien rechaza una limosna mal dada. Hay una distancia enorme entre decir «este aumento es insuficiente» y calificarlo como una burla desde la tribuna.
Las demandas de fondo que esgrimen los dirigentes magisteriales tienen décadas de historia acumulada en los pliegos petitorios y en las marchas que han recorrido el centro del país. Exigen la abrogación de la Ley del Issste del dos mil siete, la eliminación de la reforma educativa que ellos bautizaron despectivamente como la reforma Peña-AMLO-Sheinbaum y una revalorización completa del trabajo docente que ningún aumento porcentual puede resolver por sí mismo. Al gobierno de Claudia Sheinbaum lo acusan con una frase que suena a verso de corrido, de que ha mantenido oídos sordos frente a estas exigencias históricas. La presidenta recibe ahora un desafío mayúsculo que ni Andrés Manuel López Obrador pudo resolver del todo en seis años.
Desde el Café: El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, la señora Sofía Espinoza Abarca, el secretario de Salud, Omar Gómez Cruz, y la directora general del Centro Nacional de Equidad de Género, Salud Sexual y Reproductiva, Teresa Ramos Arreola, en representación de la Secretaría de Salud federal, instalaron el Comité Estatal de Partería; con ello, Chiapas es el primer estado en impulsar modelo de salud más humano… El Fiscal General del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, junto a la jefa de la Oficina del Sur del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia México, Hanna Monsiváis; la diputada local, Erika Mendoza, y la directora general de DIF Chiapas, Anita Granda, presentaron la campaña “Cero Tolerancia Tarjeta Azul: Una Alianza por la Protección de la Niñez”, que promueve UNICEF para prevenir, detectar y denunciar la explotación sexual infantil durante la Copa Mundial 2026… Que la Coladeral vendedora de espejitos, “con un perdone usted, señor, no sabíamos del asunto”, se quiso reivindicar con el humanismo después de haberle engordado el caldo a Carlos Morales; es decir, acto seguido de haberla cajeteado desde el oficialismo.
Para terminar: “Habla suavemente y lleva un gran garrote; llegarás lejos.”. Lo dijo Theodore Roosevelt.
Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.
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