Duelo perinatal silencioso

Pocas veces se habla del profundo vacío que deja la pérdida de un bebé durante el embarazo: Vilma García durante

Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas

 El duelo perinatal, un proceso emocional que afecta a miles de mujeres y familias y que, con frecuencia, se vive en silencio debido al desconocimiento, los prejuicios y la falta de espacios para expresar el dolor y más en una sociedad donde la maternidad suele asociarse con plenitud, esperanza y celebración, pocas veces se habla del profundo vacío que deja la pérdida de un bebé durante el embarazo, el parto o en los primeros días de vida.

Así lo explico la psicóloga y tanatóloga, Vilma García durante el programa Tiempo de Mujeres con Itzel Grajales. Este tipo de duelo engloba todas las pérdidas ocurridas alrededor del embarazo: desde abortos espontáneos en las primeras semanas de gestación hasta la muerte del bebé al momento del parto o pocos días después de nacer.

La especialista señaló que el impacto emocional comienza desde el instante en que una mujer recibe la noticia de que está embarazada. A partir de ese momento, aseguró, ya existe un vínculo afectivo con el bebé y se construyen expectativas, sueños y proyectos de vida. La familia imagina su llegada, prepara su espacio y deposita en él ilusiones que, cuando ocurre la pérdida, se transforman en un dolor difícil de explicar.

“Nos preparamos para recibir a un hijo, pero nadie nos prepara para despedirlo”, expresó García, al subrayar que la ausencia no solo representa la muerte del bebé, sino la interrupción de un anhelo profundamente significativo para muchas parejas.

Entre las emociones más frecuentes aparecen la tristeza, la ansiedad, la culpa y el estrés postraumático. Muchas mujeres se cuestionan si pudieron haber hecho algo distinto para evitar la pérdida, lo que intensifica el sufrimiento y prolonga el proceso de duelo.

La tanatóloga advirtió que frases como “eres joven, tendrás otro bebé” o “al menos fue muy pronto” pueden minimizar la experiencia. En lugar de eso, enfatizó la necesidad de escuchar, validar las emociones y brindar acompañamiento sensible tanto a la madre como al padre y al resto de la familia.

También reflexionó sobre la presión social que aún existe alrededor de la maternidad y recordó que el valor de una mujer no depende de su capacidad para tener hijos, sino de su propia esencia y dignidad como persona.

Respecto al tratamiento emocional, recomendó acudir a terapia una vez que la mujer se encuentre estable físicamente y haya transcurrido aproximadamente un mes desde la pérdida, tiempo necesario para iniciar un proceso de sanación acompañado por profesionales.

Hablar del duelo perinatal es visibilizar una realidad que durante años permaneció oculta. Reconocer este dolor, darle nombre y ofrecer redes de apoyo es fundamental para que las familias comprendan que su pérdida es real, legítima y merece ser acompañada con respeto y empatía.

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