Mario Caballero
CHIAPAS: punta de lanza en la soberanía energética nacional
“Debemos usar el tiempo sabiamente y darnos cuenta de que siempre es el momento oportuno para hacer las cosas bien”.
La frase de Mandela sirve para embellecer la acción, o mejor dicho, el proyecto de finalización de la presa Chicoasén II impulsado por los gobiernos de la presidente Claudia Sheinbaum Pardo y el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, pues resalta la voluntad de ambos gobernantes de actuar con convicción, prontitud y buscando alcanzar el mayor bienestar posible para los gobernados.
LA CONTRIBUCIÓN DE CHIAPAS
Desde hace muchísimos años, Chiapas ha sido y sigue siendo un pilar fundamental en la soberanía energética de México, destacando como el mayor productor de energía hidroeléctrica del país, generando cerca del 40 por ciento a nivel nacional, con lo cual no sólo ilumina a todo el estado, sino también a una gran parte del territorio mexicano.
Irónicamente, la retribución por tan enorme aporte en materia de energía no ha sido equivalente. Por eso, no pocos han insistido en cuestionar qué o cuáles han sido las ganancias para Chiapas por pertenecer a México y contribuir con sus recursos naturales, riqueza inmaterial y capital humano al desarrollo de la nación.
De hecho, se considera que si ponemos todo en una balanza, México nos quedaría debiendo. Pero eso es harina de otro costal o tema para otra columna.
PROBLEMAS HISTÓRICOS
¿Por qué esta situación? Simple, por la indiferencia de los que antes encabezaron el Gobierno Federal y la falta de capacidad de gestión de los gobernadores pasados. Obvio, conocían la situación, pero ninguno movió un dedo para promover proyectos de infraestructura de gran calado, modernizar las hidroeléctricas y, ante el primer obstáculo, les fue más fácil voltear a ver para otro lado que plantarle cara al problema.
Entre los principales obstáculos se encuentran conflictos sociales y políticos, como la defensa del territorio, el desplazamiento forzado y la resistencia civil, provocados en buena medida por las altas tarifas en esta región a pesar de que –dijimos- genera gran parte de la energía del país.
Por ejemplo, ¿por qué ha habido resistencias a la construcción de grandes represas, como en la cuenca del Usumacinta? Porque las comunidades choles y tzeltales rechazan la imposición por violar su autonomía y el derecho a la consulta previa. Lo que bien pudo resolverse mediante una mesa de negociación y a través del diálogo, se le dio vuelta a la página y por ende se detuvo el desarrollo de la entidad y los múltiples beneficios que pudo haber generado este valioso proyecto.
Por otra parte, las comunidades recuerdan los desplazamientos a los que se vieron sometidos en otro tiempo y la falta de reparación adecuadas tras la construcción de presas como La Angustura y Malpaso, lo que ha venido alimentando la desconfianza hacia la construcción de nuevos proyectos.
En este sentido, no podemos soslayar la pérdida de biodiversidad y la falta de acceso al agua, razones por las cuales diversas organizaciones campesinas denuncian que, aunque el estado tiene abundancia de recursos hídricos para hidroelectricidad, sólo una pequeña fracción se aprovecha para el riego agrícola o el consumo humano en zonas rurales.
Los problemas en relación con la presa Chicoasén II no han sido la excepción. Inclusive, ha sido uno de los proyectos más conflictivos en años recientes, donde ejidatarios del pueblo Zoque han denunciado despojos y falta de consulta, lo que llevó a la suspensión de las obras en diferentes momentos debido a litigios y resistencia social.
Y así podemos seguir enumerando trabas al progreso hidroeléctrico de Chiapas.
NUEVA ERA
Hoy, en cambio, se están haciendo las cosas diferentes.
Bajo la política humanista del gobernador Eduardo Ramírez, se está pensando primero en el bienestar de la gente para lograr culminar el proyecto de la presa Chicoasén II.
Por eso, ante el anuncio de la obra, el mandatario se mostró agradecido con el gobierno de la presidente Sheinbaum por priorizar la prosperidad de Chiapas y con la CFE por impulsar este proyecto que no nada más contribuirá a la reactivación económica de la región, sino además generará empleos y fortalecerá sin duda alguna la soberanía energética de México.
Mejor todavía, contribuirá al impulso de las energías renovables, garantizando la generación de energía confiable, continua y sustentable.
La finalización de esta obra, que es una de las más ambiciosas tanto del Gobierno Federal como del Gobierno de Chiapas, representa importantes beneficios para la región e innovaciones técnicas que convertirán esta presa en punta de lanza en toda Latinoamérica.
La inversión superará los 450 millones de dólares, lo cual traerá una derrama económica directa en municipios como Osumacinta, Copainalá, San Fernando, Chiapa de Corzo, Chicoasén y, por supuesto, Tuxtla Gutiérrez.
Se estima la creación de más de mil 500 empleos directos y una derrama mensual entre los ocho y 10 millones de pesos sólo en salarios para los trabajadores de la región, puesto que debido a la estrategia implementada por la actual administración estatal la obra será realizada por empresas chiapanecas.
Asimismo, por la proximidad de la infraestructura se estabilizará el suministro eléctrico para 537 mil hogares en el sureste, reduciendo variaciones de voltaje en la zona agrícola y comercial.
Como parte del acuerdo gestionado por el Gobierno de Chiapas, la CFE destinará recursos para obras sociales paralelas, como pavimentación, electrificación local y agua potable, para compensar a las comunidades zoques por hacer uso del suelo.
Y si Chicoasén II se proyecta como una presa de mayor potencia a nivel mundial es porque incorporará tres turbinas tipo bulbo de 80 megawatts cada una, logrando una capacidad de 240 MW, que beneficiará a todo el estado.
A diferencia de las turbinas de la presa original, que necesitan caídas de aguas masivas, éstas son de eje horizontal y funcionan aprovechando el flujo de agua que sale de la planta principal y los escurrimientos naturales.
Mejor aún, como estas unidades permiten generar mayor energía con una presa mucho más pequeña, reduce drásticamente el área de inundación y el desplazamiento de poblaciones.
En otras palabras, será una obra importante, grande, amable con el ambiente y mejorará en todos los sentidos la calidad de vida de los habitantes de la zona, quienes podrán estar confiados de que su patrimonio y lugar de origen será protegido y respetado.
CONGRATULACIONES
Enhorabuena. Después de muchas décadas de incertidumbre, por fin un gobernante demuestra compromiso firme, decisión y determinación para hacer acciones concretas, superando obstáculos, trazando alianzas estratégicas y asignando recursos con el fin de resolver problemas históricos, urgentes y alcanzando objetivos específicos, como en este caso el bienestar de la gente de Chiapas.
Eduardo Ramírez continúa transformando la realidad de los chiapanecos, y con esto, a finales de 2026, Chiapas se consolidará como el centro hidroeléctrico más importante de México.
yomariocaballero@gmail.com




