Bernardo Figueroa
Las mujeres al poder en la nueva ERA
En un país donde la lucha por la igualdad sustantiva ha sido una constante, la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia de la República no es un hecho aislado, sino la cúspide de un movimiento colectivo. “No llegué sola, llegamos todas las mujeres mexicanas”, ha insistido la mandataria, una frase que encapsula un momento de quiebre histórico y que, en Chiapas, ha encontrado un eco entusiasta en la figura del gobernador Eduardo Ramírez Aguilar.
Con un gesto que trasciende el discurso y se planta en el terreno de los hechos, el mandatario chiapaneco ha puesto sobre la mesa la construcción de una reforma electoral de profundas implicaciones. Esto incluye garantizar que más de la mitad de las alcaldías del estado sean encabezadas por mujeres. Este movimiento busca mover el tablero político nacional y consolidar la paridad real en el ejercicio del poder local.
La iniciativa del gobernador parte de una premisa clara. La arquitectura del poder aún se sostiene sobre cimientos patriarcales, y para modificarla se requieren herramientas contundentes. El mensaje de Eduardo Ramírez ha sido directo y sin ambages para las mujeres: “Los espacios políticos no se piden, se arrebatan”. Esta declaración subraya que el objetivo no es una mera concesión; por el contrario, representa una conquista, una reapropiación de espacios que por siglos les fueron vedados. La propuesta de que el 50 por ciento de los 124 municipios de Chiapas lleguen a ser gobernados por mujeres representa un salto cualitativo frente a la realidad actual, donde la presencia femenina en las presidencias municipales es aún marginal.
COMBATIR LA SIMULACIÓN Y LA USURPACIÓN DE CARGOS
A nivel nacional, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que al cierre de 2024, de las 2 mil 433 presidencias municipales y alcaldías del país, apenas 605 eran ocupadas por mujeres, lo que equivale a un pobre 24.9 por ciento. Aunque esta cifra representa un avance de 2 puntos porcentuales en comparación con 2022, la meta de la paridad sigue siendo una asignatura pendiente. La lucha por la paridad no es nueva, pero los retrocesos en la participación política de las mujeres en los niveles más cercanos a la ciudadanía evidencian la fragilidad de los avances.
El verdadero reto no se agota en la confección de una nueva ley. El desafío será evitar la simulación y la usurpación de cargos, una práctica arraigada, principalmente, en los municipios con población indígena. No se trata de llenar las boletas electorales con mujeres para después vaciarlas de poder. La historia electoral del país y de Chiapas está llena de ejemplos donde la mujer registrada como candidata es una mera fachada, suplantada en el cargo por un hombre que ejerce el poder en la sombra.
Esta usurpación de funciones no es una argucia menor. El artículo 20 bis, de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia la tipifica como una forma de violencia política contra las mujeres por razón de género, un mecanismo diseñado para anular su participación y perpetuar estructuras de dominación masculina. El temor de que esta iniciativa se convierta en una reforma de papel es real, sobre todo en una entidad donde la “simulación tolerada” sigue siendo una práctica enquistada.
México ocupa el quinto lugar a nivel mundial en representación femenina en el Congreso Federal, un logro que demuestra que las cuotas funcionan cuando existe voluntad política y mecanismos de vigilancia efectivos. Sin embargo, el poder local sigue siendo un bastión de resistencia. Las mujeres que aspiran a gobernar en sus comunidades, especialmente las indígenas, enfrentan una doble discriminación. En esos contextos, el argumento de “los usos y costumbres” no puede ser un escudo para mantener estructuras patriarcales que excluyen a las mujeres del poder. La tradición es dinámica, y los sistemas normativos indígenas deben armonizarse con los principios constitucionales de igualdad sin perder su riqueza cultural.
La participación activa y comprometida de la sociedad civil y los órganos electorales será crucial para blindar la ley. La vigilancia ciudadana debe enfocarse en garantizar que quienes lleguen a las alcaldías sean las dueñas de sus carreras políticas y de sus votos. Es imperativo que las aspirantes sean mujeres con trayectoria propia, con una carrera profesional y comunitaria, y no meras familiares de políticos varones que no lograron beneficiarse directamente de la cuota de género. Las hijas, las novias, las esposas, las madres o las hermanas de los dirigentes deben tener la oportunidad de crecer por mérito propio, no como fichas de un tablero patriarcal.
LAS ESPOSAS COMO CUOTAS DE GÉNERO
La lucha por la paridad real crece exponencialmente cuando se analiza la disponibilidad de mujeres con perfiles idóneos para competir por una presidencia municipal, una regiduría o una curul. No basta con garantizar espacios. Se requiere nutrirlos con liderazgos legítimos, preparados y con vocación de servicio. La escasez de cuadros femeninos preparados es producto del propio sistema, que por décadas negó a las mujeres la oportunidad de acumular experiencia política, de gestionar recursos y de construir una carrera pública.
La radiografía del Congreso local resulta especialmente reveladora. La actual legislatura presume con orgullo 24 diputadas frente a 16 diputados, una mayoría numérica histórica. Sin embargo, la composición de este cuerpo legislativo revela una realidad incómoda que se ha vivido durante varias legislaturas; el Congreso de Chiapas se ha convertido en un refugio inconfesable para las esposas, inclusive, las hijas. Hombres que acumulan poder desde las sombras y colocan a sus cónyuges como figuras decorativas, meras títeres que cumplen con la cuota de género sin ejercer poder real.
La iniciativa del gobernador Eduardo Ramírez abre una ventana de oportunidad para que Chiapas encabece una transformación profunda empalmada con una justicia electoral expedita, sanciones ejemplares y una ciudadanía dispuesta a no tolerar que el voto femenino sea secuestrado en las urnas. La paridad no será real mientras que, para las mujeres, gobernar un municipio sea más difícil que ganar una elección. El verdadero cambio no vendrá de las cuotas; se dará cuando cada mujer electa sea la dueña de su cargo, no una delegada de intereses ajenos.
Desde el Café: El gobernador Eduardo Ramírez estuvo en Zinacantán, en el paraje Pasté, para inaugurar nuevas aulas en la Escuela Primaria Benito Juárez García, en donde se realizó una inversión superior a los dos millones de pesos y que beneficiará a más de 600 alumnas y alumnos. En la localidad de Bochojbó, inauguró los trabajos de pavimentación con concreto mixto del camino Bochojbó Alto-E.C. Nachig-Zinacantán. Esta obra representa una inversión superior a los 15 millones de pesos y beneficiará a más de 23 mil habitantes… Con el objetivo de fortalecer las estrategias de prevención y mantener una estrecha coordinación con los sectores productivos de la entidad, el Fiscal General del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, sostuvo una mesa de trabajo con integrantes de la Alianza Mexicana de Transportistas A.C. (AMTAC)… Hasta las oficinas de la Secretaría de Infraestructura llegó un peluche proveniente de Catazajá… En Toronto, Canadá, el secretario de Economía y del Trabajo, Luis Pedrero, presentó ante inversionistas internacionales un análisis detallado de las garantías y el panorama económico actual, en donde se proyectaron las ventajas competitivas y el potencial de crecimiento de Chiapas.
Para terminar: “Es una enorme desgracia no tener talento para hablar bien, ni la sabiduría necesaria para cerrar la boca”. Lo dijo Jean de la Bruyere.
Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.
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