Cafetómano.

Bernardo Figueroa

El extraño despertar ambientalista del CONALEP 312

Parece que al fin la conciencia ecológica llegó como un rayo a Tuxtla. De pronto, los estudiantes de Alimentos y Bebidas, Enfermería, Optometría y Soporte de Equipo de Cómputo del Plantel 312 del CONALEP despertaron con una única obsesión. La tala clandestina, el tráfico de especies, los residuos peligrosos y los incendios forestales se convirtieron en el nuevo hit entre futuros optometristas y técnicos en computación. Qué casualidad que esa revelación masiva coincidiera con la visita de Carlos Morales, delegado de la Conafor, y Jorge Zapata Nieto, de la Profepa.

Uno aplaude que los jóvenes se interesen por el medioambiente. Pero otra cosa muy distinta es creer que, de la noche a la mañana, las aulas se transformaron en un foro de promoción personal disfrazado de plática técnica. Carlos Morales aprovechó cada pupitre como si fuera un escenario electoral. Habló de gestión forestal, de conservación, de restauración. Lo que no explicó fue por qué necesitaba un público cautivo de estudiantes para hacerlo, cuando hay canales institucionales sobrados. El oportunismo tiene estas mañas. Usa la nobleza e ingenuidad de estudiantes para barnizar ambiciones.

Aquí el verdadero show lo puso el director del plantel. Ese personaje que, por si fuera poco, tiene correa con dueño, además de que su hijo está instalado en una dirección de la Secretaría del Humanismo. La familia, ni de sangre ni política, se elige, pero la lealtad institucional se supone. Convertir las aulas en pasarela de funcionarios que se retratan con adolescentes es de una torpeza mayúscula. Alguien con un pelo de inteligencia habría pensado dos veces antes de organizar recibimiento con bombo y platillo.

Los estudiantes de enfermería, pobres angelitos, seguramente estaban ansiosos por escuchar cómo se combaten los incendios forestales. Los de soporte técnico, ávidos de detalles sobre inspecciones de bosques. Los de optometría, tan vinculados a la vigilancia de selvas. Y las chicas de alimentos y bebidas, con el alma en vilo por la legislación ambiental federal. Todos bien emocionados escuchando la voz de soprano de Morales, que les hablaba de la participación ciudadana y el rescate de Tuxtla Gutiérrez.

Queda claro que nadie sabe para quién trabaja. O sí, pero le juegan al bobo. El director del 312 lo sabe muy bien. Por eso lo cambiaron del plantel de Chiapa de Corzo al plantel de Tuxtla. Prestó su casa, digo, su plantel, para que otro se lleve la foto y el aplauso. Ahí está el desenlace. Pelón como la realidad del asunto. De seguro va a decir que le tomaron el pelo y nadie le avisó del evento para el aspirante a presidente municipal de la capital. A ver qué dice el primo, compadre, padrino que lo puso en el cargo.

MELGAR, EL ALIADO QUE NO MIRA AL PISO

El senador Luis Armando Melgar Bravo soltó una bomba de humo blanco sobre el incendio de Sinaloa. Nadie esperaba que un militante del Partido Verde, ese socio entrañable de Morena en el Congreso, fuera a señalar con el dedo lo que muchos callan por disciplina o por miedo. Pero Melgar lo hizo. Y lo hizo con una claridad que escuece como alcohol en herida abierta. La declaración del legislador no es un simple desliz retórico, es un parteaguas en la comodidad oficial. El caso del gobernador Rubén Rocha Moya, señalado por Estados Unidos por presuntos nexos con el narcotráfico, ya no es un problema de reputación personal. Melgar lo pone en su justa dimensión cuando escribe que “no es ideología, es complicidad”. Ahí está el filo de su mensaje. Morena ha construido todo un relato alrededor de la transformación, pero Melgar insiste en que, mientras algunos funcionarios hablan de cambio, por debajo operan redes, pactos y protección política.

La historia reciente de México está sembrada de nombres que algún día ocuparon los pedestales del poder y hoy habitan celdas o enfrentan procesos extraditarios. Ahí está Tomás Yarrington, gobernador tamaulipeco que recibió sobornos de Los Zetas y el cártel del Golfo, fue detenido con documentación falsa en Italia y sentenciado en Texas. Lo mismo sucedió con Eugenio Hernández, su sucesor en Tamaulipas, capturado en Ciudad Victoria en 2017 por sobornos y lavado de dinero. Pero la lista no termina ahí. Mario Villanueva de Quintana Roo, preso por facilitar operaciones del narcotráfico al cártel de Juárez. Los Duarte, César en Chihuahua por peculado y lavado de dinero y Javier, en Veracruz, sentenciado a nueve años de prisión. Francisco García Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas, enfrenta orden de captura vigente mientras reside en Estados Unidos, acusado formalmente por la FGR de delincuencia organizada y desvío de recursos. Silvano Aureoles, exmandatario michoacano, se encuentra prófugo, buscado por Interpol en más de 190 países, señalado de haber facilitado al CJNG el trasiego de drogas durante su mandato.

QUE CAIGA QUIEN TENGA QUE CAER.

El senador verde no se quedó en la denuncia general. Se aventuró a mencionar nombres que en Morena deben haber provocado más de un sobresalto. Habló de Gerardo Fernández Noroña y su millonaria propiedad en Tepoztlán, de Adán Augusto López y su relación con un presunto líder delincuencial apodado La Barredora, de Rutilio Escandón y los 95 millones de pesos desviados en Chiapas, además del célebre “Grupo Tabasco” que rodeó al expresidente López Obrador. Melgar no está improvisando, está trazando un mapa de complicidades posibles. Y lo hace desde una posición incómoda porque su partido es aliado de Morena, pero, como él mismo aclara, aliado no es sinónimo de cómplice.

El mensaje final de Melgar es un llamado a la limpieza interna antes de que la podredumbre sea irreversible. “Que caiga quien tenga que caer”, sentencia. En un país donde la política y el crimen organizado han aprendido a cohabitar como vecinos incómodos pero necesarios, esa frase llega a tiempo. Sin embargo, el gesto de un senador verde señalando al monstruo desde dentro del redil merece que la ciudadanía deje de ver estos episodios como anécdotas y los entienda como la verdadera agenda urgente.

Desde el Café: El gobernador Eduardo Ramírez, acompañado del Director General del ISSTECH, Luis Ignacio Avendaño, realizó un recorrido por el Hospital de Especialidades “Vida Mejor”, donde recorrió las áreas de urgencias, cirugía y medicina interna, y escuchó de manera directa las necesidades de las y los pacientes; además, el gobernador constató el avance en la instalación del nuevo equipamiento médico que fortalecerá la atención de las y los derechohabientes, misma que tiene una inversión superior a los 35 millones de pesos… Siguiendo los pasos de su cunca Carlos Natarén, la Benemérita quiere parir una convocatoria como pichito sietemesino, que adelanta los tiempos para la reelección o relevo de esa casa de estudios… Mario González Puón realiza un trabajo destacable en la recuperación de la cultura, historia e identidad del municipio de Huixtla. Ha apostado por las raíces del pueblo, al encuentro de familias con actividades como el armado de barriletes o papalotes. También promueve juegos como la lotería huixtleca, que renombra personajes locales, tradiciones y costumbres. Para la generación alfa, inmersa desde su nacimiento en un entorno de inteligencia artificial, pantallas, redes sociales e hiperconectividad, un papalote resulta asombroso, casi como ver un artefacto volador desconocido. Para las generaciones mayores, es recordar anécdotas y replantear que, en Huixtla, hay esperanza de un futuro próspero.

Para terminar: “El mayor castigo para el mentiroso no es que no se le crean sus mentiras, sino que él no pueda creerle a nadie más”. Lo dijo George Bernard Shaw.

Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.

cafetomano@hotmail.com

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