Iglesia Católica reconoce que se han convertido en un espacio de oración, acompañamiento y exigencia de justicia para las familias buscadoras
Karla García / Diario de Chiapas
Las misas mensuales en honor a las personas desaparecidas en Chiapas se han convertido en un espacio de oración, acompañamiento y exigencia de justicia para las familias buscadoras en la capital del estado.
El padre Gilberto Hernández García, asesor de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Tuxtla, explicó que estas celebraciones se realizan el primer domingo de cada mes, originalmente en la Catedral San Marcos de Tuxtla Gutiérrez, con el propósito de pedir por el retorno de quienes permanecen desaparecidos y por pistas que permitan conocer su paradero.
Detalló que el acompañamiento es, además de espiritual, también se extiende al plano emocional y social; pues a través del Programa de Atención a Víctimas de Violencias, la Arquidiócesis brinda acompañamiento psicoemocional y escucha cuando es necesario; además, brinda espacios de diálogo mensuales en oficinas pastorales.
Asimismo, integrantes del equipo de la pastoral social de la Arquidiócesis procuran acompañar a las familias en reuniones con la Fiscalía y mantener vínculos con organizaciones de derechos humanos.
Hernández García indicó que estas misas también cumplen una función de dar visibilidad a esta problemática social y de seguridad; pues al poner en el espacio público las historias y experiencias de las familias, se fortalece la exigencia para que las autoridades activen mecanismos de búsqueda y den resultados.
“La Fiscalía y las comisiones de búsqueda no pueden dejar pasar el tiempo ni actuar con negligencia, ya que su obligación es responder con diligencia ante cada caso”.
Por otra parte, al hacer un balance sobre el ambiente que prevalece en comunidades chiapanecas, Hernández García sostuvo que no existe una calma total.
Indicó que, aunque las parroquias mantienen sus actividades con prudencia, el miedo permanece presente y ha llevado a algunas personas a limitar acciones cotidianas, como salir al parque o acudir a misa. “Las violencias no ceden. El miedo que experimenta la gente está ahí, palpable”, expresó.




