“Políticos”, no se equivoquen
Quien crea que la política es un atajo para enriquecerse, simplemente está tocando la puerta equivocada. El mensaje no admite matices. Así lo dejó claro el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, Mario Guillén, al lanzar una advertencia que, más que discurso, suena a deslinde anticipado.
Y, efectivamente, atrás quedaron los tiempos del pasado: aquellos sinvergüenzas que son como los cometas, aparecen sólo cuando hay elecciones. En este caso, ya hay varios en escena que se mueven como pez en el agua, tratando de ganar conciencias y la bendición de quien gobierna esta entidad.
De acuerdo en que quienes aspiren a gobernar un municipio o postularse para alcanzar una diputación local o federal deben tener perfiles intachables, con principios, donde no cabe la improvisación ni se permite que hagan o intenten hacer política aquellos que son considerados los “apestosos” o reciclados.
El estado y el país ya está lleno de esos arribistas que sólo buscan el beneficio propio, los que utilizan el puesto público para realizar reuniones disfrazadas, a escondidas del órgano electoral, con el fin de formar grupos que les ayuden a escalar posiciones en el ajedrez de la política.
Por eso, la sentencia que emite el presidente de la Jucopo tiene sentido y llega a tiempo para que los suspirantes no se hagan ilusiones de que esta será la oportunidad de su vida, ya que quien aspire a participar en la contienda electoral de 2027 debe erradicar el pensamiento de que quiere “hueso” para robar, para llenar su cartera con dinero del pueblo.
“Puedes ser rico políticamente, no económicamente, porque si decides crecer económicamente no es acá”, así se refiere Mario Guillén para quien quiere ser diputado -por lo menos- y se interpreta en el contexto de la nueva política que impulsa la Cuarta Transformación, en específico en el estado de Chiapas.
Hay mucha diferencia en los gobiernos que tiene Morena en el país, y ello se refleja en la percepción ciudadana que aprueba la gestión del actual gobierno. Por ello, desde ahora se desecha la posibilidad de que haya oportunidad para mentes maquiavélicas que quieren sacar raja de la elección para hacerse ricos o, mínimo, para saciar sus instintos de empoderamiento mal habido.
La advertencia de Mario Guillén para aquellos que busquen el poder para hacer dinero a costa del erario público —producto del sacrificio que hace el pueblo al pagar sus impuestos— es clara: se equivocaron de puerta. Y lo dice uno de los personajes que tiene cercanía con el gobernador, que han caminado juntos y que comparten la misma visión de que gobernar es servir, no servirse.
Recientemente, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar llamó la atención a su gabinete para visualizar “un horizonte de dignidad y de cumplimiento del deber”, que no es más que trabajar con responsabilidad y transparencia en cada una de las tareas que tienen encomendadas.
De ahí que el presidente de la Jucopo lo secunde desde el ámbito político para advertir a quienes se andan moviendo que “la política no es negocio y quien piensa en enriquecerse lo que termina haciendo es empobreciendo la confianza de la gente”.
Entiéndase el mensaje para personajes que han causado revuelo con sus reuniones y anuncios altruistas de ser los salvadores de Tuxtla, como la dupla endemoniada de Carlos Morales Vázquez y Aquiles Espinosa García, a quienes no les importa que el órgano electoral los aperciba.
Por ello se está de acuerdo: “El reto es grande: cerrar el paso a las mismas prácticas de siempre disfrazadas de novedad”. A este mensaje, los adelantados y quienes andan pensando en erosionar el avispero deben poner sus barbas a remojar, pues para nadie es un secreto que las consignas del presidente de la Jucopo tienen jiribilla y, que se entienda, sólo acata indicaciones.




