Rosy y Jesús quieren hundir otra vez a Tapachula

•          Rosy Urbina y Jesús Domínguez vuelven a la cargada; hicieron su negocio y quieren más

M de R / Diario de Chiapas

La exalcaldesa Rosa Irene Urbina Castañeda y el empresario José Jesús Domínguez, dos personajes nefastos que usaron a Tapachula para beneficios personales con la aplicación de recursos públicos en obras, pretenden seguir sirviéndose con la “cuchara grande” en distintas áreas en las cuales pueden obtener provecho.

A la ahora diputada federal y el también diputado del Congreso de Chiapas no les bastó con la administración de Urbina Castañeda para la adjudicación directa de obras a empresas de allegados de ambos, incluso hasta de familiares. Lo anterior consta en la Plataforma Nacional de Transparencia, que por años constató y registró los proyectos que fueron entregados, por ejemplo, al esposo de Rosa Irene, el empresario del ramo de la construcción Tomás Rubiera.

Jesús Domínguez, quien también hizo de Tapachula en la gestión de Rosy Urbina una cantina con la entrega de permisos y contratos al operar para una empresa cervecera, aprovechó la amistad con la peor alcaldesa que ha tenido el municipio, al imponer en el Comité de Agua Potable y Alcantarillado de Tapachula (Coapatap) a sus fieles servidores y esquivar pagos por servicios del suministro del vital líquido en un fraccionamiento en el cual aparece como representante legal.

Según constan en documentos en poder de Diario Media Group, el fraccionamiento San Antonio Acacia, al sur poniente de Tapachula, tiene un adeudo por 2,784,626 pesos, en el conjunto habitacional que comprende 347 viviendas. El diputado local evadió el pago de estos impuestos al sistema municipal que mantiene bajo el concepto de irregular a dicho representante legal y podría atraer consecuencias severas con el incumplimiento de pago, solapado en la administración de Urbina.

Ambos funcionarios no sólo han sido severamente señalados por desvío de recursos y tráfico de influencias. También han sido catalogados como traidores al partido que los hizo llegar al poder, ya que operaron la estructura de Adán Augusto López cuando se postulaba para la presidencia de la república, generando una guerra sucia contra la entonces candidata Claudia Sheinbaum Pardo.

Al ganar la presidencia, tanto Rosa Urbina como Jesús Domínguez se lavaron las manos, le dieron la espalda a todos los que operaron junto a ellos a favor de Augusto López y comenzaron a aludir el proyecto de la ahora presidente Sheinbaum.

Marcados con estos estigmas, ahora buscan de nueva cuenta un proyecto de cara a la alcaldía de Tapachula, aunque durante los cinco años de mandato de Rosa Urbina (dos de ellos por la muerte de Óscar Gurría) la violencia y la inseguridad imperaron en la Perla del Soconusco.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *