Letras Desnudas

Mario Caballero

Una nueva ERA para el campo

Celebro el impulso que el gobernador Eduardo Ramírez le está dando al agro chiapaneco. Impulso que en el corto plazo estaría traduciéndose en bienestar para miles de familias que viven y subsisten del trabajo de la tierra, y también representa un claro fortalecimiento a la economía local.

PARADOJAS

Hablar del campo en Chiapas es testificar acerca de una larga historia de sinsabores, indiferencias y saqueo en despoblado.

La paradoja es increíble. Chiapas se posiciona entre los estados líderes de México en valor de la producción agrícola, ubicándose frecuentemente entre el lugar número doce y el quince a nivel nacional. Destacando por ser el primer productor nacional de café y plátano, y está en los primeros lugares como productor de cacao, mango y palma de aceite.

Sin embargo, esos niveles de riqueza que se generan a través del campo no empatan con la calidad de vida de los campesinos y agricultores, quienes en gran parte viven en la pobreza económica y alimentaria.

Mientras nuestro estado se coloca como el principal productor nacional de café cereza, aportando más del 41 por ciento del volumen, la situación de los trabajadores del campo es crítico, siendo una de las poblaciones con mayor rezago social y económico de México.

De acuerdo con datos recientes, hacia 2023 la producción agrícola de Chiapas aportaba un valor superior a los 23 mil millones de pesos anuales. En contraste, a finales de 2024 las cifras indicaban que la gran mayoría de los jornaleros enfrentan pobreza multidimensional, con una altísima incidencia de pobreza extrema.

Sólo para darnos cuenta de esta situación, alrededor de 71 mil 422 campesinos viven en condiciones de pobreza, con ingresos insuficientes para adquirir la canasta básica alimentaria. Una barbaridad.

¿Por qué ocurre esta situación? La respuesta incluye varios elementos.

CAUSAS DE LA CRISIS

La crisis del campo, y la pobreza de los trabajadores, es un fenómeno complejo en el que intervienen factores económicos, estructurales y laborales.

Por ejemplo, los campesinos trabajan sin contratos formales, sin acceso a seguridad social, sin servicios de salud y sin prestaciones. Amén de que perciben los ingresos más bajos, a menudo por debajo de la línea de pobreza. No por nada muchos de ellos migran a Estados Unidos, por mencionar algo, o buscan empleos adicionales para tratar de cubrir sus necesidades básicas, como la alimentación.

Otro factor es la falta de tecnificación y capital. Pues a pesar de contar con tierras fértiles, hay un alto rezago en tecnología agrícola, así como inversión insuficiente y una pulverización de la propiedad agrícola, lo que limita la productividad.

No menor en importancia, también está el abandono de la política agropecuaria. Hay una mala gestión de las autoridades federales, que no han logrado o querido revertir los niveles de pobreza de este sector a pesar de las inversiones en gasto social.

La brecha entre ricos y pobres es inmensa, lo que provoca una concentración de recursos y oportunidades en favor de unos cuantos, impidiendo con ello que el desarrollo llegue a las zonas rurales más pobres.

No es todo.

CORRUPCIÓN

La corrupción de los anteriores gobiernos de Chiapas ha jugado un papel importante. Los desvíos de los fondos de apoyo al agro ha sido una denuncia constante por parte de productores, campesinos y organizaciones civiles.

Por citar algo. Diversas investigaciones de la Auditoría Superior de la Federación han señalado desfalcos multimillonarios en el gobierno de Rutilio Escandón Cadenas, donde más de dos mil 500 millones de pesos fueron desviados a través de empresas factureras entre 2020 y 2024, lo cual afectó áreas de infraestructura social y desarrollo agrícola.

También hubo un episodio conocido como “La Estafa Verde”, ocurrida durante la administración de Manuel Velasco Coello, donde se detectaron operaciones simuladas por más de 500 millones de pesos, utilizando el esquema de empresas fantasma para la asignación de contratos públicos de servicios inexistentes o que nunca se llevaron a cabo.

Ni hablar de la rapacidad que hubo de los fondos de apoyo al campo durante el gobierno de Juan Sabines Guerrero, que dejó hipotecado a Chiapas con una deuda por más de 40 mil millones de pesos.

LA NUEVA ERA DEL CAMPO

En este gobierno las cosas comienzan a cambiar.

Tras varios meses de arduo trabajo en el restablecimiento de la paz y la seguridad, el gobernador Eduardo Ramírez ha girado la brújula de su administración hacia el verdadero motor de la entidad: el campo.

Ha venido implementado acciones concretas que buscan sacar del rezago a miles de productores y jornaleros agrícolas.

En días recientes, verbigracia, en la región Frailesca, firmó un convenio histórico para la creación de un fondo de garantía líquida, que pone a disposición de productores agropecuarios una bolsa de mil 700 millones de pesos en créditos accesibles.

Esta medida, sin duda alguna, es fundamental, ya que subsidia tasas de interés para reducirlas al 10 por ciento anual, lo cual permitirá que pequeños agricultores, quienes solían quedar fuera de la banca tradicional e imposibilitados para obtener créditos, puedan tecnificar sus tierras. Si antes el problema fue la falta de inversión y tecnología, ahora tienen a su alcance la oportunidad de hacerlo, mejorar y crecer.

Importante mencionar lo ocurrido en el municipio de Siltepec hace una semana, donde el gobernador hizo entrega de apoyos del programa “Café con Humanismo”, con una inversión superior a los 103.7 millones de pesos, beneficiando a más de 25 mil productores de la Sierra Mariscal. Con esta acción se fortalecerá la producción cafetalera de Chiapas.

Otro de los logros más notables de su administración es la implementación del seguro agrícola y ganadero, que en este 2026 entra en marcha por segundo año consecutivo.

Con ello, Eduardo Ramírez otorga certeza a los que viven de la tierra, blindando la producción de café, maíz y sorgo ante los riesgos climáticos, incendios o contingencias.

Aunado a esta importante acción, se posiciona la entrega constante de insumos, fertilizantes y mejoramiento genético, como los 120 bovinos sementales y las miles de plantas frutales a productores de diversas regiones del estado.

A todo esto, no podemos dejar de mencionar la lucha férrea que su gobierno ha dado contra el gusano barrenador, que muchos dolores de cabeza ha causado. Esta lucha es pionera en el estado, y demuestra el compromiso del mandatario y la eficiencia de una política agrícola anticipada y responsable.

Para tal efecto, se han entregado miles de dosis de ivermectina y se establecieron lazos de cooperación con distintas instancias zoosanitarias y fuerzas de seguridad para obtener los mejores resultados y con mayor rapidez.

EL OBJETIVO

El objetivo del gobierno de la Nueva ERA es claro: fortalecer las cadenas productivas para pasar de la agricultura de subsistencia a una comercialización próspera y sostenible.

Con seguridad en los caminos y financiamiento en los bolsillos de los productores, Chiapas dejará de ser visto únicamente como un estado de gran riqueza natural, sino también como una potencia agroindustrial.

yomariocaballero@gmail.com

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