Cafetómano.

Bernardo Figueroa

EL TRONO DE MOLINA

La dirigencia estatal de Morena parece haber sido bañada con el pegamento más potente del mercado. Carlos Molina, el hombre que ha sabido navegar las aguas de la Cuarta Transformación con la destreza de un pirata en busca de tesoros burocráticos, se aferra al timón mientras los rumores de relevo zumban como mosquitos en temporada de lluvias. La Cocha Nostra dice gozar de cabal salud, y ya mandó el mensaje claro con sus correligionarios: de aquí no nos mueve ni un sismo de magnitud mayor.

La legalidad del partido guinda se estira y se encoge según la conveniencia del comensal en turno. Jurídicamente, nuestro personaje está amarrado como embutido ibérico de exportación. Su mandato se extiende hasta el lejano 2027, blindado por decisiones de cúpula que parecen diseñadas para evitar cualquier ventarrón de democracia interna que pudiera despeinar a los elegidos. La única forma de que suelte la silla es mediante la milenaria técnica chiapaneca de la “manita de cochi”, esa presión sutil pero dolorosa que obliga a los testarudos a buscar nuevos horizontes, preferentemente lejos del presupuesto que tanto aman.

El meollo del asunto, ese nudo gordiano que ni Alejandro Magno querría desatar, radica en las ambiciones personales que chocan de frente con la fría letra de los estatutos. Molina, en un alarde de optimismo o quizás de excesiva confianza en su buena estrella, aspira a una diputación local plurinominal. Aquí es donde la comedia se convierte en tragedia para los puristas del derecho partidario. El artículo 12 de los estatutos de Morena es tan claro que hasta un político promedio podría entenderlo. Indica que quien aspire a competir por un cargo de elección debe separarse de la dirección ejecutiva con la anticipación que marque la ley.

Entonces, nos encontramos ante un dilema casi existencial para la dirigencia chiapaneca. O se quedan a disfrutar las mieles del poder partidista hasta que pase la tormenta electoral de 2027, o abandonan el barco antes para intentar enchufarse en la próxima legislatura local. Es el clásico juego de las sillas, pero con la diferencia de que aquí las sillas tienen calefacción y una cuenta de gastos de representación. La Cocha Nostra presume salud de hierro, aunque todos sepamos que en política la salud depende directamente de la cercanía con el Palacio de Gobierno o con el centro del país.

LA PRÓRROGA BENDITA DE ALCALDE

A nivel nacional, la bendición vino desde las alturas. Luisa María Alcalde, con la autoridad que le confiere el mando nacional, solicitó que las dirigencias actuales se queden quietecitas durante los próximos dos años. Esta prórroga celestial les permite encabezar los procesos para definir candidaturas a las gubernaturas, cargos locales y la renovación de la Cámara de Diputados. Es como darle las llaves de la dulcería a un grupo de niños hambrientos y pedirles que cuiden la mercancía hasta el próximo lunes. La Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ya puso el sello de aprobación a este acuerdo del Consejo Nacional, confirmando que la extensión de mandato es tan válida como una moneda de curso legal.

Diversos militantes, esos románticos que todavía creen en las convocatorias y en la renovación de cuadros, intentaron impugnar esta decisión ante la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia. Pobres ilusos. El tribunal decidió que el Consejo Nacional tiene facultades de sobra para prorrogar mandatos bajo el argumento de “situaciones extraordinarias”. Al parecer, organizar elecciones y formar comités de defensa es una tarea tan titánica que requiere de los mismos rostros de siempre para no perder el rumbo. La autoorganización y la autodeterminación son las palabras mágicas que justifican cualquier permanencia prolongada.

En el caso específico de nuestro Chiapas, este blindaje jurídico significa que Carlos Molina y su equipo seguirán despachando durante todo el proceso electoral de 2027. La convocatoria para elegir nuevos consejeros llegará cuando las flores de los comicios ya se hayan marchitado. Recordemos que el Consejo Estatal actual, ese grupo electo en 2022 bajo la mirada atenta de Flor Esponda y con el visto bueno del rutilismo, tiene la tarea de mantener la casa en orden mientras el resto de los mortales se pelea por una regiduría.

SIEMPRE HAY UNA SALIDA DE EMERGENCIA.

Si por algún milagro de la política ficción se lograra la mencionada “manita de cochi” para desplazar a Molina, el escenario se vuelve todavía más pintoresco. Las opciones se limitan a la prelación. Karen Calcáneo, en su calidad de Secretaria General, tendría que asumir las funciones de la presidencia de manera provisional. El artículo 32 de los estatutos así lo dicta, estableciendo que ella suplirá al presidente en su ausencia. Sería un movimiento de piezas interesante, aunque en este tablero los peones rara vez se mueven sin que el gran maestro les dé permiso.

También existe la carta bajo la manga del Comité Ejecutivo Nacional. El CEN tiene la atribución de nombrar a un “Delegado con funciones de Presidente” o, por qué no, una “Delegada con funciones de Presidenta”, sí, Presidenta. Este personaje no necesita haber pasado por el calvario de ser consejero político en el estado. Podría ser cualquier enviado de la capital, un emisario con la misión de poner orden en el gallinero chiapaneco si las cosas se salen de control. Es el botón de pánico que siempre está disponible para cuando la autonomía local empieza a oler a rebelión.

La militancia observa este espectáculo con una mezcla de resignación y cinismo. Se habla de transformación, de renovación y de darle voz al pueblo, pero en la práctica vemos una estructura que prefiere el inmovilismo legal a la renovación democrática. La dirigencia estatal de Morena en Chiapas es hoy un búnker jurídico donde los estatutos sirven tanto de escudo como de espada. Carlos Molina camina por la cuerda floja de sus aspiraciones legislativas mientras sostiene el bastón de mando partidista, esperando que la ley de gravedad política no lo alcance antes de asegurar su próximo sueldo en el Congreso.

Desde el Café: En Pichucalco, el gobernador Eduardo Ramírez dio inicio a la entrega de medicamentos gratuitos para reforzar la campaña de prevención y control del gusano barrenador del ganado en la Zona Norte, en una acción dirigida a proteger la sanidad animal y el patrimonio de los productores… La secretaria general de Gobierno y Mediación, Dulce Rodríguez Ovando, participó en la reunión de trabajo estratégico con cámaras y organismos empresariales, realizada en las instalaciones de la Guardia Nacional, en coordinación con la Secretaría de Economía y del Trabajo… El Fiscal General del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, sostuvo una reunión de trabajo con el secretario de Salud, Omar Gómez Cruz, con la finalidad de fortalecer las acciones de prevención y operativos de vigilancia en bares y cantinas, así como constatar que se respete el horario permitido para estos establecimientos, dando cumplimiento a la normatividad acordada en la Mesa de Paz que encabeza el gobernador Eduardo Ramírez… El director general del ISSTECH, Luis Ignacio Avendaño, llevó a cabo la instalación de la Unidad de Enlace de Igualdad de Género del ISSTECH, con miras a construir un organismo incluyente; ahí señaló que esa Unidad representa el cumplimiento institucional y la firme convicción de que el servicio público debe ejercerse con perspectiva de igualdad y con un profundo sentido social.

Para terminar: “La democracia es algo que hay que reinventar cada día”. Lo dijo José Saramago.

Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.

cafetomano@hotmail.co

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