Marco Alvarado / Diario de Chiapas
Los espacios de escucha y acompañamiento espiritual que ofrece la Iglesia Católica mexicana en diversas diócesis del país, se han visto superados por la demanda de personas afectadas directa o indirectamente por la violencia, reconoció el Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Monseñor José Francisco González González.
Comentó que, en los últimos años, esta necesidad de contención emocional y acompañamiento pastoral ha crecido entre las madres y familias de las personas desaparecidas.
“Los servicios de la pastoral de la comunicación siguen siendo mínimos en comparación con la demanda que se nos presenta”, comentó.
Recordó que el dolor ocasionado por las desapariciones es muy distinto; un accidente, una enfermedad, dejan espacios para la resignación, en cambio, en el contexto de las desapariciones, las familias viven una pena prolongada, sin tener a dónde acudir para llorar, y en la mayoría de los casos ese dolor no encuentra respuestas.
La iglesia se ha sumado con sacerdotes y laicos capacitados para ofrecer consuelo y ayuda, incluso en la organización de búsquedas, sin embargo, la crisis nacional por la cantidad de personas que desaparecen cada año no deja de aumentar, a tal punto que la ONU estimó a inicios de este año que hay unos 72 mil restos humanos aún sin identificar




