Marco Alvarado / Diario de Chiapas
En el marco del Día Mundial del Agua, la Iglesia Católica mexicana pidió a la población que asuma con profundo compromiso el cuidado de este recurso, cuya escasez afecta a varias regiones del país.
A través de la Dimensión Episcopal del Cuidado Integral de la Creación, los obispos católicos mexicanos reconocieron la importancia del agua en todos los procesos de la vida, y la vulnerabilidad que actualmente enfrenta este recurso.
Es importante resaltar que al menos un 30 por ciento del agua dulce de México se capta en Chiapas, debido a su orografía y a las intensas precipitaciones de la región húmeda tropical.
La entidad alberga las cuencas de los ríos Grijalva y Usumacinta, los más caudalosos de México. El Usumacinta, en particular, es el río más largo de Centroamérica y un corredor biológico vital.
Mientras que las selvas y bosques de niebla actúan como “esponjas” naturales que mantienen el ciclo del agua y alimentan los mantos freáticos que abastecen a gran parte del sureste.
En este contexto, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) sugiere adoptar cambios que ayuden no sólo al cuidado del agua, sino del medio ambiente en general, por ejemplo, pide promover que en las reuniones de grupos, catequesis y fiestas patronales se abandone por completo el uso de botellas de plástico y desechables.
Un cambio que la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez comenzó en 2025, a través de la Dimensión Pastoral de Jóvenes, que acordó no usar más desechables en sus reuniones.
En estos encuentros, cada asistente debe ir con sus propios platos y utensilios, una acción que busca servir como ejemplo de cómo contribuir a reducir la generación de basura.
La Iglesia Católica mexicana sugiere a los fieles que a nivel personal se comprometan a generar acciones, por ejemplo: el chorro de agua durante el lavado de manos, dientes o cara, así como los baños que superen los cinco minutos.
Asimismo, piden que se lleve a cabo la captación del agua de lluvia para usarla en otras áreas de la casa como limpieza y para las áreas verdes; además, construir filtros de aguas grises para recuperar el agua del lavabo y de la cocina para reusarla en otras áreas de la casa y recuperar el agua de la lavadora para usarla en las descargas de nuestro sanitario.
A nivel parroquial propone realizar una revisión técnica de todas las instalaciones hidráulicas en el templo, oficinas y salones parroquiales para reparar fugas de inmediato; además, instalar sistemas sencillos para captar agua de lluvia en los techos de la parroquia; asimismo, impulsar programas de ‘Educación en ecología integral’ en todas las escuelas católicas y seminarios; por otro lado, mencionaron la importanciad de hacer vínculos con asociaciones y colectivos de ambientalistas, y con autoridades civiles en la materia y “que la Iglesia no solo hable del cuidado de la creación, sino que predique con el ejemplo en sus propias parroquias e instancias”.




