A pesar de la riqueza hídrica, el agua no llega a todos en Chiapas
Es ilógico que Chiapas con tan vastos ríos y mantos acuíferos sea uno de los estados con menor acceso al agua potable en México y muchos de estos ya fueron contaminados ¿A qué se debe? La respuesta es obvia, la entidad carece de infraestructura para la distribución del vital líquido y para el saneamiento de las aguas residuales.
En el contexto de la conmemoración del Día Mundial Agua, donde se prioriza el cuidado de este recurso limitado y en donde el dichoso “día cero” ya está alcanzando a las grandes ciudades del mundo, cuestionando que el uso desmedido de recursos tarde que temprano agotará el agua.
Por otro lado, México, el centro y el norte del país, ya presentan estragos relacionados a la escases hídrica; precisamente, en estas fechas con el estiaje y las pocas lluvias, los incendios y el intenso calor, la capacidad de los estados para gestionar el agua es una carrera contra el tiempo.
Como bien sabemos, las industrias de cualquier índole generan un gasto de recursos hídricos exorbitantes, al igual que la agricultura y la ganadería, que cada día dejan a las comunidades sin agua o en el peor de los casos, como suceden con las compañías mineras, contaminan la poca agua disponible: recordemos lo que hizo Grupo México en 2019, que apenas hace poco el gobierno federal pudo ejercer de manera tardía una sanción e indemnización.
Claro, se han realizado esfuerzos para que en esos lugares con clima y vegetación árida gestionan de manera más optima los recursos hídricos; la culminación de la Presa La Libertad en Nuevo León, de cierta manera solucionó el gran desabasto de agua que tiene dicho estado del norte de México.
Ahora bien, retornando al asunto de Chiapas, donde son frecuentes los estragos a la infraestructura hidráulica y de alcantarillado; como hemos documentado en estas páginas a través de los reportajes especiales, la información de nuestros reporteros y corresponsales, y de esta misma editorial, los proyectos de saneamiento del agua son “elefantes blancos”.
Sin ir tan lejos, Tuxtla Gutiérrez y el caso del río Sabinal, que tras la acelerada urbanización de la capital de manera descontrolada y sin cálculos en la distribución geográfica, provoco que este río se contaminará, ya que muchos fraccionamientos o colonias no previeron la construcción de drenajes.
En el caso de la planta de tratamientos ubicada en el Parque Tuchtlán, como mencionamos en publicaciones anteriores, era un “elefante blanco”, sin total operación y limitado en su capacidad; peor aún, no ayudaba al saneamiento del Sabinal como se estimaba.
Otro punto a considerar en la capital de Chiapas, es que, si bien se tiene cercanía con el río Grijalva, la infraestructura para la distribución del agua potable es insuficiente, por ello es constante el reclamo de los usuarios de SMAPA acá en el municipio con el desabasto, sin tomar en cuenta que en la administración de Carlos Morales, no se les dio el debido mantenimiento a las tuberías, que ante esta omisión, la ciudadanía para colmo, está pagando la negligencia de sus autoridades.
En lo concerniente a los municipios, la situación es peor, la ganadería como la agricultura manejan sistemas de riegos de cierta manera rústicos, sin planeación ni la debida recepción en lo que concierne a la gestión de las aguas negras. Por ello es común que los pocos ríos y mantos acuíferos sean contaminados.
Otro punto a considerar es la Ley de Aguas, que ya se ha discutido en paneles, foros y conferencias, pero encuentran una gran resistencia, sobre todo en las comunidades que se niegan a las nuevas disposiciones que marca esta iniciativa, bajo el argumento de que los están despojando de sus recursos o los limitan: lo cierto es que, en las comunidades y concesiones a transnacionales, se han dado casos donde su uso ha despojado del vital líquido a poblaciones enteras.




