Los chantajes del CNTE ya ahogan la economía y paz de Chiapas
No es de extrañar que la ciudadanía cada día aborrezca los paros magisteriales: cierre de caminos clave en la movilidad urbana, secuestro a transporte de carga, vandalismo, y un caos por Tuxtla Gutiérrez, ciudad que ha padecido en los últimos años las desventuras y caprichos de este gremio.
Parece mentira, cuando se anuncian estas movilizaciones, la ciudadanía ya se previene: toman rutas alternas, se evita transitar en lugares que suelen tomar por la fuerza y procuran no salir, ya que Tuxtla Gutiérrez y la zona metropolitana de Chiapas se volverá un caos.
El paro de 2005, que duró casi un mes, evidenció el poder político del magisterio para poder secuestrar las ciudades y a la ciudadanía, ejerciendo presión; claro en ese momento, tenían el respaldo de la sociedad civil, hasta cierto punto.
En el 2013, cuando la Reforma Educativa propuesta por Enrique Peña Nieto estaba en discusión, la situación se complicó a nivel nacional; para el caso de Tuxtla Gutiérrez, las infancias y juventudes estaban perdiendo clases y esto se tradujo en un retraso educativo; por otro lado, los comerciantes del centro, quienes fueron los más afectados, sintieron las repercusiones del movimiento, llevando al colapso de la economía durante casi tres meses que duró, de continuar el paro más allá de ese tiempo, se habría presentado una crisis sin precedentes.
Para 2016, cuando volvieron a sabotear la reforma, donde argumentaban que sus derechos, luchas laborales serían vulnerados y bajo la consigna de que la educación se privatizaría, la gente ya tomó medidas más radicales con ellos: en más de una ocasión los propios ciudadanos les aventaban el coche cuando estos obstruían una vialidad importante y le exigieron al gobierno que tome medidas drásticas.
Por ello, la amenaza del cierra del Escuela Normal Mactumactzá representa para empresarios y ciudadanos por igual, un triunfo, ya que los actos vandálicos de estos le salen caro a la sociedad; tampoco, olvidemos que los estudiantes de las normalistas, suelen ser carne de cañón en estas movilizaciones.
Ahora bien, la amenaza de boicotear el Mundial y las movilizaciones que hicieron en 2024, días antes de la elección, ya están colmando la paciencia de los ciudadanos, que ven afectada su normalidad, vida cotidiana y paz, por berrinches sindicales, que como sabemos, es el gremio que mejor está en temas laborales, tanto que si se van a huelga, estos continúan cobrando.
Por otra parte, la Secretaría de Educación en Chiapas, la Sección 40 del SNTE y el propio Congreso local, realizaron mesas de trabajo y de diálogo, para poder conciliar sus demandas; estas instituciones están poniendo todo de sí y lo que está en sus manos, para poder aminorar estas movilizaciones.
Claro, no hay que demeritar su lucha, algunas de estas son legítimas, como hemos abordado, la retención de pagos a maestros y el incumplimiento de sus pagos por más de una década, como dicen, es muy molesto, y desde luego es válida su lucha.
Pero, lo que la sociedad en general les critica, es que pagan quienes ni la deben ni la temen: comercios, infancias y juventudes, la tranquilidad y estabilidad de una ciudad, por mencionar algunos casos.
Tampoco descartemos que muchas de sus movilizaciones no responden precisamente a luchas sindicales, laborales o dignificación del gremio, se ha comprobado, lamentablemente, que son movidos por intereses políticos de los líderes sindicales, mismos que para este 2027 ya tienen un as bajo la manga para la próxima contienda electoral.




