Bernardo Figueroa.
El Huachicoleo de la Unicach y los niños legisladores
Mientras Doña Yoly Alfaro, directora del Centro Estatal de Prevención Social de la Violencia, se prepara para su segundo Parlamento Infantil, la comunidad académica de la UNICACH descubre con asombro que los niños de primaria llevan años haciendo lo que ellos apenas conceptualizan como “Modelo Parlamentario Universitario”. Doña Yoly, hay que decirlo, no es académica ni tiene doctorado en ciencias políticas. Tampoco publica papers en revistas indexadas. El potencial de su iniciativa parece ser una red de sobrinos suficientemente extensa para organizar eventos donde 45 criaturas de 9 a 11 años discutirán en el Congreso del Estado temas como “mis emociones” o “cómo cuidarnos en la vida diaria”. Ese Centro, ni siquiera sabe qué es el IDASPI, ese engendro metodológico que un académico de la UNICACH descubrió como si fuera el hilo negro de la ciencia política.
Porque allá, en esa universidad, la rectora Juana López Jiménez celebra con bombos y platillos que sus pupilos emularon el trabajo legislativo en San Lázaro. Analizaron, discutieron, votaron iniciativas. Todo con la solemnidad de quien ha inventado la rueda. “De la mayor trascendencia pública”, sentenció la rectora. Y uno no puede evitar preguntarse: ¿alguien en la UNICACH se tomó la molestia de ver qué hace Doña Yoly con sus escuadrones infantiles? Porque mientras ellos diseñan Modelos Parlamentarios, las criaturas ya andan proponiendo iniciativas sobre convivencia escolar, inclusión y hasta el Mundial 2026. Con la ventaja de que los niños, a diferencia de los académicos de humo, todavía no aprenden a fingir interés en temas políticos.
Doña Yoly llegará por segundo año al Congreso con sobrinos y convicción. Los universitarios de la UNICACH que estuvieron en San Lázaro llegaron con financiamiento, y con un modelo parlamentario como un invento novedoso de la carrera. La diferencia es que a los niños nadie les pide IDASPIS, solo les piden que piensen cómo convivir en paz. Tal vez por eso su parlamento funciona. Los niños aún no aprenden a robarse las ideas, apenas las prestan. En cambio, en el ámbito académico, hasta el huachicoleo de convocatorias requiere respaldo institucional de la UNICACH.
POLÍTICOS CON DIGNIDAD EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
En estos tiempos donde brincar de partidos resulta más fácil que cambiar calzones usados o sonarse la puta nariz, el PRI tuvo un gesto que merece abordar: reconoció a exdirigentes de la CNC en Chiapas, el sector agrario de ese partido. La profesora Ilse Sarmiento y el licenciado Leyver Martínez recibieron su merecido homenaje, y aunque militen en ese partido hoy minoritario en Chiapas, representan eso que ya parece epidemia de viruela: políticos congruentes.
Nacieron, crecieron y se formaron en el revolucionario institucional. Vivieron sus vacas gordas y hoy las flacas, y ahí siguen, con la camiseta puesta, sudada, desgastada, pero puesta. En momentos donde los políticos mutan de siglas con la misma naturalidad que uno se cambia de trusa sudada, hablar de principios es como hablarle a un chucho en mandarín. Los perros te ven con la cabeza ladeada, sin entender nada, y los políticos modernos te miran igual: no captan, no les interesa, se molestan.
Para la clase política contemporánea, los ideales no existen. Son estorbos. Estorbos que impiden agarrar la canonjía, el hueso, la nómina milagrosa. Y en ese lodazal aparecen figuras como la profesora Ilse Sarmiento, esa histórica maestra que entendió que el servicio público no significaba servirse de lo público. Parece sacada de un libro de texto gratuito de la época de oro, de esos que hablaban de héroes cívicos y no de políticos empresarios.
Y luego está el tío Leyver, que, adelantado a la época, siempre ha vivido con el Lekil Kuxlejal. Con su trayectoria legislativa y un paso por la administración pública federal, ha sabido navegar con varias generaciones de políticos sin perder el rumbo ni verse en escándalos. Lo han invitado a otros institutos políticos, y le han ofrecido cargos jugosos en gobiernos, y nomás de oír “vámonos con otro partido”, el hombre siente dolor de estómago. Cualquier político moderno, de esos que pululan con los ferragamos y las guayaberas almidonadas, no terminaría de escuchar de un Gobernador la palabra “intégrate” cuando ya estaría de pie diciendo “sí acepto”, con la mano estirada y la baba cayendo.
Pero no solo los jóvenes; hay políticos de la edad de Leyver Martínez, con trayectorias similares y vidas también resueltas, que tienen una fascinación enfermiza por vivir pegados a la teta presupuestal. No salen de una nómina sexenal para meterse a otra, así cambien los colores, las siglas y hasta la ideología. Sin pudor, sin rubor, cada seis años se van a la Ciudad de México, a buscar al padrino de abolengo que siempre les consigue chamba; le besan la argolla, lo idolatran, para reciclarse. Y uno se pregunta: ¿No saben hacer otra cosa que vivir del gobierno?
Incluso, aunque parezca de Ripley, hay una anécdota de Leyver Martínez del 2018, cuando lo citó Eviel Pérez Magaña, entonces Secretario de Desarrollo Social de Peña Nieto, para nombrarlo Delegado en Chiapas de esa dependencia. Le entregó el nombramiento, se tomaron la foto, mandaron el oficio y sacaron el comunicado oficial, pero el tío Leyver que miraba cómo ese sexenio estaba tan cuestionado por la corrupción, prefirió dar las gracias al instante; decidió conservar la honra, regresarse a su rancho, que ser cuestionado por participar en un gobierno corrupto.
Qué bueno por el diputado Rubén Zuarth, que tuvo el tino de reconocer a quienes deben ser reconocidos más allá de Santo Domingo como servidores públicos y políticos ejemplares. Ojalá las nuevas generaciones aprendan que la dignidad y la ética no aparecen por decreto, ni se adquieren en seminarios intensivos, ni las regalan en las campañas. La dignidad se forja en las decisiones cotidianas, en los no a tiempo, en las puertas que no se tocan, en los cargos que se rechazan por coherencia. Las generaciones avanzadas, esas que hoy pululan en todos los partidos, y transitan en todos los sexenios, no van a cambiar. Seguirán disfrazando la vocación con el apetito, confundiendo el servicio público con el buffet libre.
Desde el Café: El gobernador Eduardo Ramírez, estuvo en Chanal, llevó inversiones que ayudarán a impulsar el bienestar de las y los habitantes. Ahí arrancó los Programas Alimentarios del Gobierno del Estado, y afirmó que en Chanal la prosperidad avanza, agradeciendo el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y destacando el Lekil Kuxlejal como base del bienestar… El secretario de Educación, Roger Mandujano, junto al secretario general de la Sección 40, Oved Balderas, firmaron la minuta de acuerdo del segundo paquete de horas a basificar frente a grupo para el ciclo escolar 2025-2026, que contempla 732 horas de Educación Superior… En representación del gobernador Eduardo Ramírez, la secretaria general de Gobierno y Mediación, Dulce Rodríguez Ovando, dio la declaratoria inaugural de la Primera Asamblea Regional de la Zona Sur de la Federación Mexicana de Organismos Públicos de Derechos Humanos… Con tanto alboroto de la jícara de pozol de Copoya, se nos pasó enviarle una cálida felicitación al Oficial Mayor del Poder Judicial.
Para terminar: “La primera forma de estimar la inteligencia de un gobernante es mirar a los hombres que tiene a su alrededor”. Lo dijo Nicolás Maquiavelo.
Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.
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