Cafetómano.

Bernardo Figueroa

Hoy celebro la vida de Pepe Figueroa, el Cafetómano mayor.

Hoy hubiera soplado 74 velas.

Gracias por todo lo que nos diste: por tu ejemplo, por tu bondad,

por las carcajadas, las anécdotas, las amistades, por cada lección.

La muerte nos separó, pero el cariño sigue aquí, intacto. Tu legado

y tu oficio político siguen moviéndose entre nosotros.

¡Feliz cumpleaños hasta el cielo, papá!

Escuelas de techos de cartón a canchas mundialistas en la nueva ERA

Las mejores historias, a veces, llegan sin grandes reflectores ni anuncios ostentosos. Empiezan con escenas sacadas de películas, como las de “El Profe”, con Cantinflas (Sócrates), quien improvisa un salón de clases en un campo abierto, con ramas y techo de paja, como si fuera una palapa de Puerto de Arista. En Chiapas, hay niños haciendo la tarea mientras el agua de la lluvia encuentra resquicios en la lámina, profesores improvisando pizarrones en paredes de madera carcomida; comunidades enteras han visto pasar generaciones y el ladrillo prometido nunca llega. Eso, tan normal en el imaginario chiapaneco, bien podría ser escena de película.

Escuchando el último episodio de “Platicando con el Jaguar”, quedó claro que el gobierno de Eduardo Ramírez decidió meterle velocidad y mucha responsabilidad a un tema donde, durante años, se perdió tiempo, dinero y hubo corrupción al por mayor: la infraestructura educativa, que fue la caja chica de muchos gobiernos. Hoy, la administración actual está decidida a que los recursos lleguen de verdad a donde se necesitan y se utilicen para lo que es.

Carlos Ildelfonso Jiménez Trujillo, titular del Inifech, soltó una frase que debería resonar más allá de los discursos oficiales, que la instrucción del gobernador Eduardo Ramírez, es terminar con las escuelas construidas de lámina y madera. No parchearlas, no maquillarlas; es erradicarlas del mapa escolar. Y cuando se habla de esa manera y con esa seguridad, no es lo mismo prometer que mostrar los billetes sobre la mesa. Como ejemplo inmediato, en el estrenado plan «Del Olvido a la Prosperidad», el Inifech le entró con 198.4 millones de pesos destinados específicamente a los 12 municipios con mayor marginación. Esa es una decisión política con nombre y apellido, concentrar recursos donde la necesidad aprieta intensamente.

Lo notable de la Nueva ERA es que no se limita a levantar paredes y poner un techo; hoy hay inversiones en plazas cívicas, bardas perimetrales, domos que mitigan el sol inclemente, baños, laboratorios que permiten a los jóvenes dejar la teoría y ensuciarse las manos con la práctica. Incluso, en la antesala del mundial 2026, se construirán 38 canchas de futbol 7. Porque también se aprende pateando un balón, aunque a los puristas del aula les pese reconocerlo. El dato de cobertura merece párrafo aparte; durante el año pasado metieron proyectos en 98 municipios y todas las universidades estatales recibieron acciones. Cuando un gobierno logra llegar simultáneamente a los Altos, la Selva, la Frontera y la Costa con obras educativas, está mandando un mensaje claro sobre sus prioridades y el ejercicio correcto del gasto público.

EL INIFECH SIN VENTILADORES

Sería ingenuo pensar que todo es miel sobre hojuelas. El propio Jiménez Trujillo reconoció que el combate a la corrupción es un terreno resbaladizo. Y aunque aseguró que en su dependencia no la ha visto, cualquiera que haya seguido la historia de Chiapas sabe que la desconfianza ciudadana no se cura con declaraciones, sino con resultados visibles y procesos transparentes. Para dimensionar la insistencia de la pregunta del gobernador sobre la corrupción, conviene echar un vistazo a los directores que por ahí han pasado.

El Inifech se caracterizó porque no existían diezmos, ahí solo había ventiladores, no los de techo para las escuelas, sino los moches del 20% que pedían para construir aulas. El instituto funcionaba como un modelo perfecto de corrupción socializada y de una suerte para amigos y allegados; fue una dependencia donde los contratos volaban y las rendiciones de cuentas no llegaban. En su momento, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), delegación Chiapas, en voz de Esteban Ramayo, demandó que, al cierre de 2012, diversas empresas quedaron afectadas por la falta de pago en la que incurrió el Inifech, en donde su director, el Caballo Zenteno, simuló pagos con la emisión de cheques sin fondos, mientras se iba del sexenio sabinista loco de contento, con la chequera engordada y la conciencia ligera.

Aquí conviene hacer una pausa y recordar al Buki. Ese “qué triste se oye la lluvia en los techos de cartón” que cantaba Marco Antonio Solís describe con precisión la realidad de demasiadas comunidades chiapanecas que, ante la corrupción y la falta de responsabilidad, no había dinero que alcanzara para los ladrillos. Esa letra duele porque retrata infancias marcadas por la precariedad, niños “millonarios de lombrices” que crecen viendo cómo la esperanza pasa de lejos, hacia los bolsillos de los corruptos. La apuesta del gobierno actual es que esa canción deje de ser el himno no oficial de las escuelas marginadas, y construir un presente donde los niños puedan concentrarse en las matemáticas en lugar de estar pendientes de dónde colocar la cubeta cuando llueve.

Queda camino por recorrer. Chiapas es enorme y las carencias históricas no se resuelven en un sexenio. Pero cuando ves que el dinero está llegando a las comunidades, que se proyectan laboratorios en lugar de solo aulas, que hasta el futbol infantil tiene su espacio en la planeación, uno empieza a pensar que quizás esta vez el progreso no es pura pirotecnia. Lo dijo el director del Inifech, que se trabaja con una nueva política de acercamiento y atención humanista. Eso, traducido a lenguaje ciudadano, significa escuchar a las comunidades, entender sus necesidades reales y ejecutar sin los clásicos desvíos burocráticos, sin diezmos ni ventiladores, que tanto han lastimado a la entidad.

Desde el Café: El magistrado presidente del Poder Judicial del Estado, Juan Carlos Moreno Guillén, desde el municipio de Osumacinta, presentó el programa “Acercando la Justicia al Pueblo”, una iniciativa que fomenta el diálogo directo y la escucha activa con las y los chiapanecos. Ahí señaló que la justicia es el camino hacia la paz, y para que la justicia sea verdadera, debe ser pronta, accesible e incluyente, y eso se logra cuando se rompen paradigmas y se fomentan las buenas prácticas… La secretaria general de Gobierno y Mediación, Dulce Rodríguez Ovando, encabezó la instalación del Consejo Estatal de Población (COESPO), órgano de coordinación interinstitucional que presidirá y que permitirá fortalecer la planeación demográfica en Chiapas mediante la generación de información estratégica para la toma de decisiones… El secretario del Campo de Chiapas, Marco Antonio Barba Arrocha, sostuvo un encuentro de trabajo con ganaderos de Tonalá, donde atendió planteamientos sobre productividad, costos y condiciones operativas del sector… Una de las preguntas de hace más de 20 años de Pepe Figueroa, sigue sin respuesta: ¿En qué partido milita la Milita?

Para terminar: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos por todas partes, diagnosticarlos incorrectamente y aplicar los remedios equivocados”. Lo dijo Martin Groucho Marx.

Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.

cafetomano@hotmail.com

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