EDITORIAL

La reaparición de AMLO y la ayuda a Cuba son incómodas

Al parecer la moral de la 4T está por los suelos: el predecible y evidente fracaso de la reforma electoral a manos de los “aliados”, demostró que ese movimiento carece de una figura sólida o un líder moral.

Con el asesinato de Carlos Manzo y los señalamientos de la oposición sobre el fracaso de la estrategia “abrazos no balazos” contra el hampa, de cierta manera dejaron en la indefensión a la figura de la presidencia, que si bien ha puesto todo de sí para llevar a cabo los grandes proyectos de nación, lo cierto es que no puede evitar las fracturas o quiebres del movimiento.

Por ello, entre noviembre y diciembre, cuando Andrés Manuel López Obrador apareció otra vez en la escena pública con el anuncio de su nuevo libro: “Grandeza”, los planes de la oposición como formar el “Movimiento del Sombrero” fueron tirados por la borda.

Su aparición de cierta manera dio solidez a la Cuarta Transformación a finales de 2025, ya que recordemos que el líder moral de Morena, tiene una sombra muy pesada en la vida pública y como bien dicen las “malas lenguas”, mece la cuna desde “La Chingada” (su rancho desde luego).

Hace unos días fue noticia de que el exmandatario fue hospitalizado, generando reacciones de todo tipo, tanto de quienes son sus fieles seguidores que le desearon una pronta recuperación, hasta quienes le desearon que se petateara.

Ahora bien, tras salir de recuperación, el mandatario en sus redes sociales mandó un mensaje a sus seguidores y al pueblo de México, informando que se encuentra bien, pero lo que más llamó la atención no fue su diagnóstico de salud, sino que en ese mismo mensaje aprovechó para condenar las intromisiones de Estados Unidos en Cuba y que esa nación del Caribe requiere ayuda humanitaria.

Esto último, levantó ámpulas en la clase política y la sociedad, que bien dice “está viendo la tempestad y no se inca”, refiriéndose a que nuestro incómodo vecino del norte nos tiene “entre ceja y ceja” con ese tema.

La propia presidenta de México ha condenado las acciones de Estados Unidos contra Cuba, no obstante, por las constantes amenazas de Donald Trump, por cuestiones de conflictos, ha evitado mandar ayuda, pero manteniendo la solidaridad con el pueblo cubano ante el imperialismo yanki.

Lo dicho por López Obrador generó furia en los mexicanos, ya que, si bien el mensaje es bien intencionado, la situación geopolítica no es la más propicia; si bien quiso aplicar la diplomacia mexicana donde se solidariza con los pueblos del mundo, los usuarios y la ciudadanía le reprochó que primero se vieran las necesidades de México, que la de otros países.

Si bien el exmandatario quiere replicar el camino totémico de Lázaro Cárdenas en el siglo XX, las condiciones para ser una figura moral distan mucho de lo que le tocó al “Tata”; recordemos que tras su presidencia, el artífice de la “Expropiación petrolera”, se la pasó de gira por el país y cuando Fidel Castro se refugió en México, quien le dio el espaldarazo al futuro dictador, fue el propio Cárdenas; en ese momento, fue una apéndice para varios de los presidente, como Adolfo Ruiz Cortines, por mencionar algunos, incluso recordemos que las agencias norteamericanas lo consideraban un enemigo y “comunista”.

Ahora bien, estas declaraciones de Andrés Manuel en pleno gobierno de la era Trump, resultan lacerantes para México, si bien la intención del expresidente es humanitaria y solidaria, las repercusiones por esos actos nos pueden costar la soberanía, que como bien sabemos, el mandatario norteamericano está a la espera de un pequeño error.

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