- Decenas de mujeres han marchado nuevamente para exigir un alto a la violencia de género y justicia para víctimas.
Valeria Córdova
La madre de Madelin tiene apenas 18 años. Es la segunda vez que acude a la marcha del ocho de marzo y resalta entre la multitud por cargar consigo a su pequeña de apenas un par de meses, amarrada al pecho. Aún con algunas dificultades para caminar, ha decidido, al igual que el resto de las participantes, salir este domingo a las calles de Tapachula para visibilizar la lucha diaria de las mujeres por obtener justicia y una vida libre de violencia.
“Yo inicié una relación con el papá de mi niña a los 15 años, en ese momento él tenía 21 y se mostraba como el novio perfecto. Nada más quedé embarazada, unos años después y me comenzó a violentar, en mi momento más vulnerable. Ahora ya no se quiere hacer cargo de la bebé”, platicó la joven, que ha tenido que pausar sus estudios de preparatoria para cuidar de su hija.
Explicó que el embarazo ocurrió cuando aún era menor de edad, una situación común y preocupante que persiste en la región. De acuerdo con datos de la organización Por la Superación de la Mujer, tan solo durante los primeros dos meses de 2026 se han registrado 79 partos de mujeres menores de edad en el Hospital General de Tapachula. Estas cifras no incluyen los nacimientos atendidos en el Instituto Mexicano del Seguro Social ni en clínicas privadas.
El contingente del que forma parte la madre de Madelin inició su recorrido pasadas las 10:30 de la mañana desde el Centro de Desarrollo Comunitario (CEDECO) Estación Ferroviaria, punto que se ha convertido en el lugar de encuentro de las marchas organizadas por el Día Internacional de la Mujer.
Este año, la manifestación fue convocada por el Comité del 8M, que reúne a diversos colectivos del Soconusco, incluidos grupos de la diversidad sexual y personas migrantes, quienes también participaron en el mitin realizado frente al Palacio Municipal.
“Entendemos que nadie será libre hasta que todas lo seamos. Que el miedo cambie de bando y que la justicia sea una realidad. Tapachula hoy se pinta de morado y nosotras nos hacemos más fuertes. Desde aquí, en esta frontera de resistencia, reafirmamos que nuestros cuerpos e identidades importan”, exclamó a través del micrófono una migrante transexual.
Tras los testimonios compartidos, las participantes colocaron a las afueras del ayuntamiento cartulinas con mensajes y consignas que habían coreado durante la marcha, la cual recorrió la Avenida Central Sur.
La movilización de este 2026 reunió a alrededor de 150 personas, una cifra menor a la registrada en años anteriores. No obstante, hubo una mayor presencia de infancias y adultas mayores, quienes participaron en las actividades realizadas al término de la marcha en el Parque Miguel Hidalgo.
Víctimas de feminicidio
“A quienes no han pasado por algo así, la marcha del ocho de marzo las empodera, las hace valientes. Pero a mí me produce mucha nostalgia. Hay veces que digo que ya no voy a venir, pero sé que tengo que hacerlo por ella”, señaló la hermana de Yubanely Palomeque Arroyo, chiapaneca asesinada en Tabasco en diciembre de 2022.
La joven, junto con su madre, ha mostrado durante las marchas en Tapachula el rostro más crudo de la violencia de género: los feminicidios. A más de tres años de que Yubanely fuera hallada en una fosa clandestina sobre la carretera Villahermosa-Cárdenas, los dos hombres detenidos por estos hechos aún no han recibido sentencia.
“La fiscalía no hace nada. El proceso sigue estancado porque los abogados de los acusados meten y meten amparos para alargarlo. Yo sé que ellos quieren que nos cansemos, pero vamos a llegar hasta las últimas instancias, hasta donde Dios quiera”, dijo.
Este lunes, un día después de la marcha, la familia Palomeque Arroyo tendrá una audiencia con autoridades tabasqueñas. Ya contemplan la posibilidad de que les informen nuevamente que será pospuesta.




