Letras Desnudas

Mario Caballero

Del Show a la Política

Su historia de vida es como la de las novelas de Televisa: nació siendo sapo y terminó convertido en príncipe.

Cuauhtémoc Blanco Bravo nació en el barrio de Tepito y estudió hasta el tercer grado de secundaria. Para olvidarse de la pobreza que lo rodeaba, se refugió en el deporte y en las minucias costumbres de sus días. Sus parientes y amigos cuentan que cuando no estaba jugando futbol, vagaba en las calles y no faltaban días en que se liara a golpes con el primero que lo provocara o le cayera mal.

Así fue en su infancia y juventud. Hasta que un día fue descubierto por el promotor deportivo Antonio González, quien lo vio jugar en el equipo de la delegación Azcapotzalco en el Torneo de las Delegaciones de la Ciudad de México, en 1989. Lo que la naturaleza le había negado en educación, se lo compensó en habilidad con el balón.

Debutó en el Club América el cinco de diciembre de 1992, en un encuentro contra el León. El técnico Miguel Ángel López lo hizo ingresar en el minuto 62 en sustitución de Raúl Rodrigo Lara, pero ese día no hubo nada excepcional.

Desde entonces, “El Cuau” asumió el fútbol como su proyecto de vida, y su talento le dio fama y la fortuna que nunca soñó.

Su carrera futbolística duró poco más de veinte años, y más allá de las canchas no puede entenderse sin la indisciplina, los golpes y escándalos.

En marzo de 2003, por ejemplo, al concluir el juego del América contra el Veracruz en el estadio Luis ‘Pirata’ Fuente, Cuauhtémoc Blanco se asomó por la ventana de los vestidores de visitante y le dio un puñetazo en la cara al periodista deportivo David Faitelson.

Las relaciones con gente de la farándula le consiguieron un pequeño papel en la telenovela “El triunfo del amor”, aunque no tenía ni cualidades ni vocación para las artes escénicas.

Su trabajo consistió en darle vida al bombero Juanjo, y dio pena ajena. No obstante, tras ello fue invitado a participar en otros proyectos como “Bailando por un sueño” y en dos ocasiones visitó la casa de Big Brother. Antes del Mundial de 2010, enlistado en el equipo Veracruz, protagonizó “La DocuMentada”, un reality show que mostraba su día a día en el puerto jarocho.

Blanco estuvo casado con Marisela Santoyo, con quien procreó un hijo, pero cuando su fama y fortuna comenzaron a crecer tuvo varios romances con actrices de televisión. Como con Liliana Lago, del que fue su amante, quien entonces era esposa del comentarista deportivo Enrique Garay. Los resultados de esa relación fueron una demanda por daños de imagen y una niña.

Luego tuvo un largo idilio con la también actriz Rossana Nájera y después con la conductora Galilea Montijo. Tras varios altibajos en su vida sentimental, en 2015 se casó con Natalia Rezende, con quien tuvo se segundo hijo varón.

Polémico y a veces burlón, en un partido contra el Celaya festejó el gol simulando orinar como un perro en la portería contraria y en otro juego se burló del técnico argentino Ricardo La Volpe. Pero éste se la cobró en el mundial de Alemania 2006, pues La Volpe, siendo entonces el director técnico de la Selección Mexicana, lo dejó fuera de la convocatoria.

Algo más. Cuando Virginia Tovar debutó como la primera mujer en arbitrar un partido en la liga mexicana, “El Temo” se le acercó para lanzarle su mejor piropo: “Mejor ponte a lavar trastes”.

EN LA POLÍTICA

Varios años más tarde, ya en el retiro y con el vientre abultado por los excesos con la bebida, aquel hombre de barrio mal hablado y mal portado dio la sorpresa al aparecer como candidato a un puesto de elección popular. Acompañado de su mujer y su hijo, salió en pantalla haciendo promesas de mejoras a la calidad de vida en favor de los habitantes de Cuernavaca, Morelos.

En 2015, se convirtió en presidente municipal de esa ciudad, pero en medio de escándalos de corrupción y presunto fraude electoral.

Roberto Carlos Yáñez, exsecretario del Ayuntamiento de Cuernavaca, documentó que el exfutbolista había recibido 7 millones de pesos del Partido Social Demócrata para que fuera su candidato a la alcaldía, ganara o no la elección.

Dijo que ese dinero había sido aportado por empresarios de la localidad y que se le pagó a Cuauhtémoc Blanco en un periodo de diez meses después del proceso electoral. Agregó que el contrato fue firmado el 17 de enero de 2015 y que en las cláusulas establecía que el polémico exfutbolista debía cumplir horarios fijos de trabajo, dar autógrafos y tomarse fotos, así como ser cordial y carismático, especialmente con las mujeres. En el caso de que la jornada se alargara más allá del horario establecido, le pagarían horas extras.

Y lo primero que hizo como presidente municipal fue enfrentarse con el entonces gobernador de Morelos, Graco Ramírez, al oponerse a aceptar la incursión del Mando Único en el municipio. Pero después de reunirse con el exsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, terminó firmando el convenio.

El 12 de enero de 2016, fue invitado a visitar una escuela primaria y se equivocó en los agradecimientos. “Muchas gracias, directora Hortensia. Gracias al licenciado Benito Juárez García por permitirnos compartir este momento con todos ustedes. Muchísimas gracias y como siempre lo he venido diciendo, confíen en mí”, dijo. Creyó que el nombre de la escuela era también una de las autoridades del plantel.

En junio de 2016, la entonces regidora del PRI, Karla Jaramillo, lo acusó de gastar el presupuesto de Cuernavaca en menos de la mitad del primer año. Después, Eduardo Bordonave, dirigente del PSD, aseguró que Blanco no era el que gobernaba el municipio, sino José Manuel Sanz, su representante y secretario técnico del Ayuntamiento.

También la regidora Amelia Fernández lo acusó de amenazarla y de utilizar documentos falsos para obligarla a renunciar, y cuenta que Cuauhtémoc sobornó a un juez para desestimar los señalamientos en su contra y hasta la Fiscalía presentó pruebas científicas en las que hacía constar que la denuncia de Fernández era falsa.

El primero de julio de 2018, a pesar de su ineptitud, soberbia, corrupción y las pruebas de sus abusos de poder, se convirtió en gobernador del estado de Morelos bajo las siglas de Morena.

Al concluir su mandato, la entidad quedó secuestrada por el crimen organizado, la violencia, la inseguridad, con niveles altos de desempleo y sumida en la pobreza.

NO MÁS FAMOSOS

El hecho de haber contado la vida de este singular personaje tiene el propósito de demostrar que ha sido una desgracia para la política y la sociedad mexicana la incursión de futbolistas, actores, actrices y cantantes que, por falta de trabajo, invitación de los partidos políticos o ambición, llegaron a ocupar cargos públicos. Un ejemplo claro es el de Cuauhtémoc Blanco o Sergio Mayer, quien hace unas semanas renunció a la Cámara de Diputados para ingresar a la Casa de los Famosos.

 Ante las elecciones del próximo año, es necesario reflexionar que México no necesita actores, deportistas o cantantes para encabezar gobiernos, sino gente preparada, con vocación de servicio y comprometida con los intereses de la población, es decir, que le interese hacer el bien común y no sólo ganar poder y dinero.

yomariocaballero@gmail.com

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