Temporada de calor aumenta encuentros con serpientes

*Expertos señalan que la mayoría de ejemplares en zonas urbanas no son venenosos; exhortan a la población a no dañarlos y solicitar la ayuda de bomberos para capturarlos.

Valeria Córdova

Las altas temperaturas propias de la temporada de estiaje —regularmente de diciembre a mayo— incrementan la actividad de las serpientes y, en consecuencia, los avistamientos en zonas urbanas de Tapachula y municipios de la región.

“Justo ahora estamos en la época reproductiva de muchos de estos animales, entonces también se mueven más para encontrar pareja o buscar alimento, especialmente las hembras que están produciendo huevos”, explica René Calderón Mandujano, profesor del Centro de Investigación de los Sistemas Costeros y Continentales (CISCyC) de la UNACH.

Muchos de los ejemplares que rondan patios baldíos, aceras o incluso ingresan a viviendas son de color marrón, con patrones que forman líneas irregulares, rombos y círculos. Se trata de boas constrictoras, conocidas coloquialmente como “mazacuatas”.

Pese a que su tamaño puede resultar intimidante, con adultos que llegan a medir hasta 2 metros de longitud, esta es una serpiente no venenosa. Aun así, la mayoría de los encuentros con humanos terminan en la muerte del animal, producto del miedo y la desinformación que rodea a la especie.

“La gente dice que ellas te siguen, pero en los treinta años que llevo trabajando con estos grupos puedo decir que no es así. Los animales, al igual que nosotros, huyen cuando perciben peligro. Lo ideal es dejarlas continuar su camino o avisar a personal que sepa manipularlas si es necesario removerlas de donde están”, enfatiza Calderón Mandujano.

A mediados de febrero, el Heroico Cuerpo de Bomberos de Tapachula, único grupo de emergencia local capacitado para capturar y reubicar fauna silvestre, recibió el reporte de una boa constrictora dentro de una casa en la colonia Pintoresco. Para cuando el personal llegó al sitio, el ejemplar ya había sido asesinado a golpes. La violencia fue tal, que le extirparon los ojos.

Reducción del hábitat

Otro factor que ha incrementado estos encuentros es la expansión de complejos habitacionales y zonas comerciales, particularmente hacia el sur de la ciudad. De acuerdo con datos de la Secretaría de Desarrollo Urbano Municipal, en diciembre de 2020 la mancha urbana abarcaba 4 mil 82 hectáreas; para febrero de 2025 alcanzó las 4 mil 413.

“Ahorita están acabando con muchas de las pocas áreas verdes que quedan, y esos son los refugios naturales de los animales. Al perderlos, se ven obligados a desplazarse para sobrevivir”, señala el catedrático.

Calderón Mandujano ha dedicado parte de su trabajo a generar conciencia sobre la importancia de las serpientes como controladores de plagas, tanto en ecosistemas naturales como fuera de ellos. Como ejemplo menciona las bodegas de café, donde estos ejemplares ayudan a mantener a raya las poblaciones de roedores, evitando fumigaciones que podrían comprometer la seguridad alimentaria.

Concluye explicando que casi todas las especies venenosas de importancia médica se concentran en manglares y zonas rurales, donde, en caso de una mordedura, es indispensable acudir de inmediato a la Jurisdicción Sanitaria para recibir atención conforme al protocolo establecido.

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