Alerta por posibles casos de sarampión y otras enfermedades virales altamente contagiosas, que por sus sintomas los pacientes pueden confundirlas entre sí.
Karla García / Diario de Chiapas
El incremento en la consulta por enfermedades febriles exantemáticas – lesión visible en la piel de color rojo o púrpura, aparece abruptamente y afecta diferentes áreas del cuerpo¬- entre ellas el sarampión, ha encendido alertas en el sector salud, particularmente por la facilidad de contagio y el riesgo que representan para personas no vacunadas o con comorbilidades.
Javier Arturo Sánchez Avendaño, director médico de la Cruz Roja Mexicana, Delegación Tuxtla Gutiérrez, explicó que este tipo de enfermedades puede generar confusión clínica, ya que comparten síntomas con padecimientos como rubéola o varicela, especialmente en las primeras horas de evolución.
Detalló que los principales signos de alerta son fiebre mayor a 38 grados, enrojecimiento ocular y erupciones cutáneas, las cuales suelen aparecer en extremidades, tórax y abdomen, aunque en algunos casos pueden presentarse de forma asimétrica, lo que lleva a confundirlas con reacciones alérgicas.
El médico señaló que el sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa, cuyo mecanismo principal de transmisión es la vía aérea, aunque puede propagarse por contacto con superficies contaminadas. El periodo de incubación puede variar, pero generalmente los síntomas comienzan a manifestarse entre tres y cinco días después del contacto con el virus.
Sánchez Avendaño subrayó que no existe un tratamiento específico para el sarampión, por lo que la atención médica se basa en tratamiento de soporte, que incluye hidratación, control térmico y vigilancia estrecha, especialmente en pacientes con diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares u otras comorbilidades que puedan agravar el cuadro clínico.
Indicó que, aunque la Cruz Roja atiende principalmente emergencias y no cuenta con consulta externa abierta, se han detectado algunos casos aislados, los cuales han sido canalizados bajo protocolos de vigilancia epidemiológica y referencia a otras instituciones de salud para evitar complicaciones.
El especialista insistió en la importancia de la vacunación como principal medida de prevención. Explicó que las personas que recibieron el esquema de vacunación en la infancia y actualmente tienen entre 10 y 49 años de edad requieren un refuerzo, mientras que en mayores de 50 años el riesgo es menor, aunque no inexistente.
Asimismo, alertó sobre el impacto de las tendencias antivacunas, al señalar que la negativa a aplicar biológicos por razones culturales o de desinformación incrementa el riesgo de brotes y complicaciones futuras. “La prevención sigue siendo la herramienta más efectiva en salud pública”, concluyó.




