La indignación de los concesionarios ¿No les da vergüenza?
Para nadie es un secreto que las plataformas digitales como Didi, Uber y demás aplicaciones cambiaron las reglas en cuanto al servicio de transporte: facilidades para conductores y pasajeros por igual, vehículos más cómodos y seguros, precios accesibles, facilidades de pago y un sinfín de beneficios que el usuario ha sabido aprovechar.
En cambio, aquellos transportes comunes como taxis o colectivos: mal olientes, con unidades que se caen a pedazos, choferes con mal aspecto y en más de una ocasión, resultan ser delincuentes o ponen en peligro a al pasajero o usuario; sin tener en cuenta que sus tarifas no son nada baratas y en más de una vez se niegan a dar servicio, según “no voy para allá jefe”.
Resulta interesante que en estos días se suscitaron dos marchas o plantones: una por parte de los choferes de Didis y demás, y la otra de taxistas que piden frenar a estos servicios de plataformas, por considerarlas una “competencia desleal”.
Ahora bien, tomando en cuenta el servicio de ambas modalidades de transporte, está demás decir que los usuarios y pasajero ya dieron su veredicto en cuanto a que servicio eligen: las plataformas, por todo lo mencionado.
En este sentido, ambas marchas generan reacciones en la sociedad: en el caso de las plataformas, el respaldo por parte de la sociedad civil está comprobado, ya que este tipo de servicio mejoró y al menos, para quienes han hecho uso de estas, pocas quejas se han dado o incidentes. En cambio, la marcha de los taxistas, resulta, por decirlo así, ridícula y en las redes sociales, donde se aplica uno de los veredictos más contundentes, se mofan de este intento burdo de dignificar a estos concesionarios.
Ya mencionamos en estas páginas, el chiste que representan en los memes y conversaciones en redes o portales web; desafortunadamente, estas precariedades, como ya hemos documentado han generado tragedias y en las estadísticas del Inegi acerca del nivel de confianza, los taxistas no salen bien parados.
Claro, es entendible que muchos choferes de taxis tienen que marchar para rendir cuentas a sus patrones, los “pulpos del transporte”, que como hemos reiterado, no les importa el pasajero ni sus choferes. Es cierto, son una fuente de ingresos para muchas familias y su desplazamiento generará, tomando en cuenta los datos acerca del desempleo, una crisis.
No obstante, las plataformas mencionadas, si bien otorgan facilidades para que sus conductores puedan operar, también manejan filtros muy estrictos en control de calidad: licencia actualizada, modelo de coche actualizado, calificaciones de usuarios, localizaciones (en caso de percances, de las cuales, en estos días de inseguridad, nadie está exento) y demás: eso sí, las plataformas también están generando vicios, pero es muy pronto para abordarlos.
Entonces, si los taxistas no quieren ser desplazados por un servicio que es mejor en muchos aspectos y que ponen como excusa los interminables trámites burocráticos para operar, deben estar a la vanguardia: hay excepciones de los taxistas, ya que su servicio hoy en día si es útil, sobre todo en personas que no son afines al uso de las tecnologías, como personas de la tercera edad o en los momentos inoportunos en los que el pasajero se queda sin datos o sin pila.
Además, con las nuevas disposiciones de ley por parte de la Secretaría de Transporte, la cual les va a pedir una constancia de circulación, de cierta manera los regulará, pero al final de cuentas quienes optarán por elegir a los Didis y Ubers, serán los propios usuarios.
De nada sirve una manifestación, que genera poca convocatoria y es el hazmerreír de los usuarios en redes, si estos transportistas son reacios a mejorar su servicio.




