Letras Desnudas

Mario Caballero

El ratón al cuidado de la despensa

Miré una foto y lo primero que pensé fue: «¿Cuántos años de cárcel se juntarían con todos estos políticos aquí?».

La imagen fue publicada en marzo de 2022 y están Abundio Peregrino García, entonces coordinador estatal del Partido del Trabajo; Hugo Roblero Gordillo, integrante de la Comisión Ejecutiva Nacional, y los jóvenes Francisco Amadeo Espinosa Trujillo, actual dirigente estatal de dicho partido, y la diputada local por el distrito de Tapachula, Elvira Catalina Aguiar Álvarez, más conocida como Katy Aguiar.

Desde luego, no podía falta Amadeo Espinosa Ramos, el dueño de esta institución política, y, en medio de todos ellos, Edwin Herrera Rodríguez, que sostiene frente a la cámara un documento.

De acuerdo con el texto que acompaña la imagen, se trata de la bienvenida a Edwin Herrera a las filas del Partido del Trabajo, quien –según- se comprometía a trabajar en conjunto con la asociación Movimiento de Organizaciones Sociales en Derechos Humanos en Chiapas (MOSDECH).

«Entre 70 y cien años de cárcel», calculé. Aunque hubiera deseado unos quinientos años como mínimo, pero hay deseos que jamás se cumplen. Lástima.

MAFIA

Estoy seguro, querido lector, que alguna vez ha escuchado la frase “Dios los hace y ellos se juntan”, pues esta foto es su viva representación.

Todos los ahí retratados, sin excepción, están señalados por algo. Por corrupción, tráfico de influencias, desvío de recursos públicos, abuso de funciones o enriquecimiento ilícito. Y si uno se toma el tiempo de revisar las imágenes concernientes a este partido, verá que en los eventos más relevantes siempre aparecen los mismos. En esta foto sólo faltaron Sonia Catalina Álvarez y Carlos Mario Estrada Urbina (q.e.p.d.), quienes entonces fungían como diputados en el Congreso del Estado.

Son una vil mafia. Vea usted.

Comandados por Amadeo Espinosa Ramos, los arriba mencionados convirtieron al Partido del Trabajo en su feudo. Más que una organización política, el PT es una empresa, donde el dueño de la franquicia en Chiapas es el mismo Amadeo y el resto se rola la gerencia cada periodo, y se vuelve a formar en la fila. Así de cínicos.

Por esa razón, todos han tenido su turno en distintas ocasiones de ostentar el cargo de dirigentes estatales. En el momento de la fotografía descrita era Abundio Peregrino, hoy es “Amadeito” Espinosa Trujillo, quien fue impuesto en enero de 2025 por su propio padre, aunque el boletín de prensa dice que su nombramiento proviene de la elección unánime de la militancia. Ya saben, tratando ser lo más “políticamente correctos”.

En el caso de Espinosa Ramos, las acusaciones en su contra son bastante parecidas al del líder nacional Alberto Anaya Gutiérrez, único dirigente de ese partido desde su creación. Estos son: perpetuación en el poder del instituto, discrecionalidad en el manejo de las prerrogativas, reparto de los cargos directivos, venta de candidaturas, desvío de los fondos de los Centros de Desarrollo Infantil (Cendis) en el estado y se le considera como uno de los políticos más millonarios de Chiapas.

En 2024, verbigracia, se dijo que le vendió al expriista Roberto Albores Gleason la candidatura en 10 millones de pesos que hoy lo tiene como diputado federal por el PT.

Otra acusación en su contra es que ha fomentado la autocracia en este minúsculo partido. Prueba de ello es que él y sus alcahuetes retienen la dirigencia para ellos y se comparten las candidaturas a regidurías y puestos legislativos, en especial las plurinominales.

Sobre Abundio Peregrino y Hugo Roblero Gordillo pesan señalamientos parecidos. Este último ha sido denunciado un sinnúmero de veces por peculado, acoso laboral, nepotismo y corrupción, ya que es el encargado de la administración de los Cendis en Chiapas.

Empero, si por un lado han sido hábiles para enriquecerse; por el otro, son políticos mediocres. Como botón de muestra está que ninguno de ellos ha ganado nunca una sola elección, los cargos legislativos que han desempeñado ha sido siempre por la vía plurinominal, la misma que hoy tiene a Espinosa Ramos por quinta vez en la Cámara de Diputados.

Sobre Katy Aguiar basta decir que es una diputada fantasma en su distrito, donde no se aparece ni por equivocación. Trabaja tan duro en su imagen, que no le queda tiempo para trabajar en lo que le toca.

EN SU ESENCIA

En este sentido, no era extraño que alguien como Edwin Herrera Rodríguez buscara un espacio en el PT, donde sus ideales y modo de vida son muy bien correspondidos. Ahí puede sentirse en su esencia y rodeado de gente que comparte no sólo sus mismos intereses, sino también la forma de ver y entender la política.

En la elección pasada, quiso ser diputado federal por el distrito trece, con cabecera en el municipio de Huehuetán. Obvio, no lo logró, y por motivos de sobra.

Cuando puso el primer pie en la política, muchos lo vieron con buenos ojos y le auguraban una exitosa carrera en lo que Aristóteles llamaba “el arte de gobernar”. Sin embargo, prefirió las ganancias fáciles.

Llegó a ocupar el cargo de coordinador del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, uno de los programas emblemas de la administración pasada, que gozaba de una importante bolsa de dinero. Su padrino era el exsúper delegado José Antonio Aguilar Castillejos, cuya fama de corrupto oscureció su carrera rumbo a la gubernatura en 2024.

Edwin Herrera, bajo el amparo de Aguilar Castillejos, creó una red de corrupción con la que extorsionó a empresarios y defraudó los recursos del programa y hasta a los becarios.

Varias fuentes revelan que favoreció a muchos de sus amigos y familiares con la validación de empresas fantasma como centros de capacitación. Se dice que sólo en el municipio de Cintalapa validó entre 80 y cien empresas que sólo existían en el papel.

¿Cómo funcionaba el fraude?

Una vez construido y registrado el negocio, se reclutaban a las muchachas y muchachos para que fueran beneficiarios de las becas. La trampa estaba en que estos supuestos comercios, talleres, constructoras, etcétera, exentaban a los jóvenes de llevar a cabo su capacitación a cambio de que les entregaran entre mil y mil quinientos pesos de la beca.

Este dinero, presuntamente, era repartido entre los titulares de las empresas y Edwin. Aparte, Herrera recibía una comisión por parte de los empresarios a los que registró como capacitadores en el programa. Además, cobraba entre 30 y 50 mil pesos por cada trámite.

Pero un día el negocio se acabó.

El 17 de marzo de 2020, Edwin salió a anunciar que había renunciado a la coordinación del programa por iniciar otros proyectos en el IMSS. Mintió. Fue despedido.

Sus cómplices, es decir, los amigos y familiares a los que había registrado en el programa lo denunciaron por el delito de extorsión. Dijeron que comenzó a exigirles porcentajes más elevados del mismo dinero que entre todos defraudaban.

A su rescate llegó Zoé Robledo, director del IMSS, quien lo puso al frente de la asociación civil “El Mejor Regalo”, la cual Herrera Rodríguez utiliza para hacer proselitismo en su favor.

¿SUBSECRETARIO ANTICORRUPCIÓN?

Por eso decía que su afiliación al PT es muy lógica. Todos ahí son tal para cual.

Lo lamentable es que Edwin Herrera es actualmente subsecretario de Auditoría Pública para la Administración Descentralizada de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, dependencia –irónicamente- encargada de vigilar el gasto público.

Como dice otro dicho: “Le dieron al ratón la llave de la despensa”.

yomariocaballero@gmail.com

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