Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas
La falsificación de billetes continúa siendo un desafío vigente para la economía y la seguridad financiera, impulsado por el avance tecnológico que hoy permite a los delincuentes producir copias cada vez más similares a las originales. Así lo advirtió Carlos Méndez, auditor en prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, quien señaló que este fenómeno representa un riesgo constante tanto para comerciantes como para la ciudadanía en general.
Explicó que la tecnología juega un doble papel: por un lado, fortalece los sistemas de seguridad financiera, pero por otro, también es utilizada por la delincuencia para vulnerarlos. En el caso de los billetes falsos, los más afectados suelen ser los de mayor denominación, ya que permiten obtener mayores cantidades de dinero en menos transacciones, lo que resulta más conveniente para el delincuente financiero.
Ante este panorama, destacó que el Banco de México ha realizado importantes esfuerzos para reforzar la seguridad del papel moneda, migrando de billetes tradicionales a aquellos elaborados con polímero. Sin embargo, aclaró que, aunque estos materiales incorporan mayores medidas de seguridad, no son completamente infalibles frente al uso de tecnología de punta.
Méndez detalló que actualmente los billetes falsos son producidos con impresoras especializadas capaces de replicar microimpresiones y detalles que no pueden lograrse con equipos domésticos. Estas microimpresiones, junto con otros elementos de seguridad, buscan hacer que el billete sea prácticamente infalsificable; no obstante, la evolución tecnológica ha provocado que las copias se asemejen cada vez más a las originales.
“La tecnología que nos protege es la misma que utilizan para intentar vulnerar los sistemas de seguridad del dinero”, advirtió el especialista.
Subrayó que la detección de billetes falsos depende en gran medida de la atención y preparación de quien los recibe. Indicó que es posible verificar su autenticidad utilizando los cinco sentidos: el tacto, ya que el billete no tiene la textura de un papel común; el olfato, porque posee un aroma característico distinto al de una hoja convencional; y la vista, al observar detalles como relieves y microtextos.
Asimismo, alertó que algunos métodos tradicionales de verificación han quedado obsoletos. Tal es el caso del marcador detector, conocido como “lapicito”, que hoy resulta poco confiable, pues puede ser engañado fácilmente con técnicas simples como el uso de cera. En contraste, recomendó el uso de herramientas más avanzadas, como la luz ultravioleta, que permite identificar fibras, micro figuras y elementos invisibles al ojo humano. El auditor enfatizó la importancia de capacitar a comerciantes y ciudadanos para reconocer billetes auténticos, ya que una detección oportuna no solo previene pérdidas económicas, sino que contribuye a frenar delitos relacionados con el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo.




