«Calumnias de EL UNIVERSAL y de todos esos diarios conservadores», acusó
Bajo los gritos de «¡No estás solo!» y «¡Fuera Mario (Delgado) de la SEP!», Marx Arriaga, exdirector general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) abandonó sus oficinas y abordó el Sistema de Transporte Colectivo Metro en la estación Coyoacán.
Su salida se da luego de 100 horas de estar atrincherado al interior de sus oficinas y tras ser notificado de su despido por parte de representantes de la Unidad de Administración y Finanzas de la SEP.
Al salir de su oficina, ubicada en Av. Universidad 1200, Marx Arriaga llevaba en mano los cuadros que adornaban su espacio, uno de ellos del filosofo y economista Karl Marx.
Marx Arriaga ocupo desde 2019 dichas oficinas cuando fue nombrado director de Materiales Educativos por Delfina Gómez Álvarez, actual gobernadora del Estado de México y extitular de la Secretaría.
Al abordar el metro Coyoacán, y en respuesta a la investigación de EL UNIVERSAL sobre presuntos moches y malos tratos del exfuncionario federal hacia sus subordinados, Arriaga negó los señalamientos y dijo que él no hizo «absolutamente nada».
Agregó que dichas versiones son mentiras y calumnias: «Calumnias de EL UNIVERSAL y de todos esos diarios conservadores, no hubo… aquí están los compañeros y colaboradores, no hubo nunca una solicitud de nada (…) lo que buscábamos era justicia social no hacernos ricos y nos vamos como llegamos», expresó.
Marx Arriaga niega malos tratos
En entrevista con medios, Arriaga Navarro rechazó que haya participado en actividades ilícitas al interior de la dependencia, como moches y malos tratos a trabajadores y exempleados, como documentó EL UNIVERSAL, mismas que calificó como “calumnias de los diarios conservadores”.
“No hubo nunca una solicitud de nada. Nos conocen miles de maestros en el país, trabajamos juntos a ellos y nunca se les solicitó nada”, dijo.
“Lo que buscábamos era justicia social, no hacernos ricos. Nos vamos como llegamos”, agregó.
Además, explicó que hay una investigación abierta por parte del Órgano Interno de Control hacia funcionarios de la dependencia que renunciaron en su momento y sostuvo que “yo no hice absolutamente nada”.
No reducirlo a política
La discusión sobre los libros de texto gratuitos no debe reducirse a una confrontación política. Está en juego el desarrollo de pensamiento crítico, la comprensión lectora sólida, las habilidades matemáticas y científicas, la conciencia histórica y los valores democráticos de millones de estudiantes, afirmó la organización civil Mexicanos Primero.
«El derecho a aprender de niñas, niños y adolescentes debe estar por encima de cualquier disputa política, administrativa o ideológica. La obligación del Estado mexicano es garantizar aprendizajes relevantes, medibles y equitativos para todas y todos», indicó en un comunicado.
Agregó que los libros de texto gratuitos son un instrumento valioso para el aprendizaje. Sin embargo, no son un fin en sí mismos. Su existencia y gratuidad no sustituyen lo esencial: maestras y maestros bien formados, acompañamiento pedagógico, escuelas con condiciones dignas y comunidades involucradas. Agregó que cuando se pierde de vista esta integralidad, se pierde el rumbo educativo.
«Hoy enfrentamos una preocupación mayor: la fragilidad de la institucionalidad educativa. Las decisiones sobre política pública no pueden resolverse mediante confrontaciones, presiones o improvisaciones. La educación requiere reglas claras, procesos técnicos transparentes y conducción basada en evidencia.
«Cuando la institucionalidad se debilita, lo que se erosiona no es solo la gestión administrativa; es la confianza pública y la certeza que necesitan millones de estudiantes», indicó.
Precisó que durante el último ciclo escolar, especialistas, docentes y familias señalaron inconsistencias conceptuales, problemas de claridad y ausencia de procesos suficientemente abiertos en la elaboración de materiales educativos.
Mencionó que a partir de un análisis multidisciplinario que elaboró se identificaron textos con niveles de complejidad poco adecuados para diversos contextos, una transición pedagógica que trasladó responsabilidades sin el acompañamiento suficiente a las y los docentes, y contenidos desconectados de la realidad del sistema educativo.
Afirmó que con la llegada de Nadia López García a la Dirección General de Materiales Educativos, México necesita construir un mecanismo permanente, autónomo y técnicamente sólido de revisión y mejora curricular y de materiales educativos, con participación plural de especialistas, docentes en activo, familias y sociedad civil; con procesos públicos de consulta, pilotaje y evaluación; y con indicadores claros de impacto en el aprendizaje.
«La educación debe ser política de Estado, no instrumento de coyuntura. Hacemos un llamado a la Secretaría de Educación Pública, al Congreso de la Unión y a las autoridades educativas locales a establecer la conducción institucional con base en la ley, la evidencia y el interés superior de niñas, niños y adolescentes», expresó la ONG.




