Mario Caballero
Chiapas: la nueva luz de la educación
“Hace un año, junto con Mario Delgado y el gobernador Eduardo Ramírez, arrancamos en San Juan Chamula el programa de alfabetización más ambicioso en la historia de la entidad. Hoy decimos, ‘gracias, Chiapas’, por convertirse en una cuna mundial de este trabajo profundamente humanista”.
Estas palabras fueron parte del discurso pronunciado por Armando Contreras, director general del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), durante la conferencia magistral que impartió en la Benemérita Universidad Autónoma de Chiapas en fechas recientes.
El “Gracias, Chiapas”, sin embargo, no debe verse como una mera frase de cortesía, sino como la síntesis precisa de un reconocimiento histórico a nuestra entidad. Puesto que esas dos palabras identifican un cambio de paradigma sustancial en esta entidad que por décadas ha cargado con los índices más altos de rezago educativo de todo el país.
Ese pequeño “gracias, Chiapas” debe ser para todos nosotros motivo de orgullo. Porque, además, confirma que Chiapas no sólo se ha consolidado como una entidad en transformación, sino como un referente nacional y mundial en materia de alfabetización en este 2026.
Pues, en honor a la verdad, el trabajo coordinado bajo el programa “Chiapas Puede”, impulsado por el Gobierno del Estado y desarrollado por la Secretaría de Educación estatal, ha logrado convertir la enseñanza de leer y escribir en un acto de justicia social, basada en el principio del Lekil Kuxlejal o “Buen vivir”.
VOLUNTAD
Lo que hace a este esfuerzo distinto –y digno de ovación por el INEA- es la voluntad política de llevar el aprendizaje más allá de las aulas de clases, de lo convencional. Este buen gobierno ha llevado la educación a lugares donde históricamente no llegaba, dignificando con ello a miles de personas.
“La educación es el arte de hacer visibles las cosas invisibles”, decía Jean-François Lyotard, uno de los más grandes pensadores franceses del siglo XX.
Y es cierto. Sin la capacidad de comprender conceptos, las personas son ciegas para entender lo que les rodea, ver la verdad, reconocer los matices del pensamiento y los vuelve incapaces para interpretar la realidad.
Un programa como “Chiapas Puede” era deseable desde hace muchísimo tiempo. Sexenios fueron y vinieron y cada uno cargó con su propio fracaso, que es haber salido tildados no sólo de incompetentes, sino también de indolentes ante la necesidad de la gente de salir de la dominante oscuridad.
El (des) gobierno de Juan Sabines Guerrero impulsó un dizque programa para la alfabetización en el estado, que ejecutó en conjunto con el desaparecido Consejo Chiapas Solidario por la Alfabetización, que terminó siendo otra tapadera de corrupción en esa terrible administración que terminó no sólo endeudando a Chiapas por más de 40 mil millones de pesos, sino también enviando a cerca de 400 mil chiapanecos a la pobreza.
Este programa sirvió nada más para taparle el ojo al macho, y consistió en la entrega de reconocimientos a promotores y alfabetizadores que nunca se conocieron y cuyos logros de su aparente labor tampoco se revelaron. ¿Por qué? Porque nunca hubo tal cosa, sino sólo discursos sobre una supuesta “cruzada educativa” impulsada por ese gobierno que condenó a cientos de miles de personas a la ignorancia.
Lo mismo sucedió durante el mandato de Manuel Velasco Coello, que llegó al extremo de informar que en los cuatro primeros años de esa administración hubo un avance del cien por ciento en los programas de alfabetización, de los cuales 120 mil personas habían aprendido a leer y escribir y que otros 200 mil adultos mayores habían concluido su educación básica.
En números reales, entre 2012 y 2018, sólo el cuatro por ciento de la población analfabeta en el estado fue alfabetizada, según datos del Inegi y el Coneval. Considerando que en 2015 la población total aproximada en esta situación era superior a las 903 mil personas, entonces ese torvo gobierno sólo alfabetizó a poco más de 36 mil personas y no la cifra diez veces mayor que reportó ante los medios de comunicación. Una vergüenza.
Por otra parte, en la administración de Rutilio Escandón alrededor de 35 mil chiapanecos aprendieron a leer y escribir, de acuerdo con informes oficiales. El avance, por tanto, fue mediocre.
En esos dieciocho años, dichos gobiernos fracasaron en materia educativa y tuvieron sus mayores víctimas en las comunidades indígenas y zonas rurales, donde se vivió la más doliente indiferencia gubernamental.
UNA VERDADERA REVOLUCIÓN DE LAS CONCIENCIAS
En el gobierno de Ramírez Aguilar son muchos los esfuerzos, acciones y programas puestos en marcha para abatir el histórico rezago educativo. Entre ellos, el programa “Chiapas Puede” que arrancó desde el inicio del sexenio y tiene como objetivo central enseñar a leer, escribir y realizar operaciones matemáticas básicas a personas mayores de 15 años que no concluyeron su educación básica.
Con ello también se busca erradicar el analfabetismo, transformar la vida de las personas y mejorar su calidad de vida, promoviendo así la justicia educativa y la dignidad.
A principios de 2026, a través de este programa más de 147 mil personas han aprendido a leer y escribir. Lo que equivale a una cifra cuatro veces superior a lo que obtuvieron los dos gobiernos anteriores en seis años y aquí en tan sólo uno.
Al respecto, hay muchas historias de vida que constatan este loable avance. Como el de Lucía Ruiz Gómez, del municipio Santiago El Pinar, que relata no haber estudiado porque la escuela estaba muy lejos de su casa. En este mandato, en cambio, hasta su lugar de origen llegaron los maestros, asesores y capacitadores, y hoy –dice- no sólo sabe leer y escribir sino también puede ayudar a sus hijos un poco con sus tareas.
Asimismo, está el caso de la señora María del Carmen, de una comunidad del mismo municipio, quien a pesar de ser una persona de la tercera edad logró cumplir su sueño de leer, escribir su nombre y hasta firmar documentos.
O Laura López Pérez, también una adulta mayor, quien cuenta que sus padres nunca la enviaron a la escuela, incluso quedó huérfana de madre a sus cuatro añitos. El año pasado, sin embargo, recibió el apoyo del programa, le dieron su material, aprendió a leer y escribir, y ahora se siente contenta e invita a que otros aprovechen esta gran oportunidad que está dando el gobierno de la Nueva ERA.
La cifra habla por sí misma: el trabajo de alfabetización impulsado por el gobernador Eduardo Ramírez ha sido calificado como un “hecho histórico”, que está revirtiendo la narrativa del analfabetismo en la entidad y el país, transformando la vida de las personas y fortaleciendo el tejido social.
En un estado que se ha propuesto consolidar la alfabetización como un eje fundamental de gobierno, la coordinación entre diversas instituciones, como la Secretaría de Educación, el ICHEJA (Instituto Chiapaneco de Educación para Jóvenes y Adultos), el INEA, la UNACH y un grueso grupo de docentes chiapanecos, está demostrando que la educación es la herramienta más poderosa para la verdadera inclusión.
Hoy, Chiapas demuestra que sí se puede y que la historia se cambia con voluntad. El reconocimiento del INEA es, sin duda, un aplauso al pueblo chiapaneco que ha decidido tomar el lápiz y escribir su propia historia de éxito.
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