Bernardo Figueroa.
La UNICACH: entre sarcófagos y el olvido
No es lo mismo dirigir una universidad pública que pasar años enteros excavando el pasado. Dirigir una institución como la UNICACH exige dinamismo, capacidad de gestión, lectura fina del entorno y, sobre todo, celeridad para tomar decisiones en tiempos cambiantes. La universidad es un organismo vivo: estudiantes, docentes, trabajadores, presupuestos, conflictos y expectativas sociales. Nada de eso espera. Nada de eso se conserva en formol. La presente gestión, además, nació con problemas serios. Desde el inicio, incluso algo tan elemental como el nombre de la rectora parecía requerir rigor científico para ser esclarecido: ¿Fanny o Juana? La confusión, más allá de lo anecdótico, fue una señal temprana del extravío institucional; era evidente que la UNICACH tendría que recurrir a un LiDAR simbólico para intentar descubrir su propio destino.
A más de un año de haber asumido la rectoría, Juana de Dios López sigue actuando como si el tiempo fuera un aliado paciente. Mientras la rectora parece aún “descubriendo” lo que significa encabezar la UNICACH, la universidad se encuentra atrapada en un callejón sin salida, con crisis constantes que se manifiestan en desorden administrativo, parálisis académica, inconformidad laboral y una alarmante ausencia de rumbo. La investigación histórica y arqueológica demanda contemplación, procesos largos, hipótesis que maduran con los años. La rectoría universitaria, en cambio, exige decisiones diarias, liderazgo visible y capacidad para resolver conflictos antes de que se conviertan en incendios.
Hoy la universidad parece operar bajo una lógica de improvisación. La crisis dejó de ser coyuntural para convertirse en estructural, y eso ocurre cuando quien dirige no logra comprender —o no quiere asumir— la magnitud del encargo que le fue conferido. La UNICACH no puede seguir esperando a que su rectora termine de “descubrir” el cargo, su nombre o el mapa institucional. El costo lo están pagando los estudiantes, los docentes y una institución que pierde tiempo, credibilidad y oportunidades. El pasado puede ser fascinante, pero una universidad que se queda atrapada en él corre el riesgo de convertirse en un sarcófago más. Y esta vez, no habrá excavación que justifique el abandono del presente.
MARU CULEBRO: LA PRUEBA DE LA RESILIENCIA POLÍTICA.
La presentación pública de Maru Culebro como próxima integrante del Partido Verde Ecologista de México en Chiapas, realizada por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, en compañía del dirigente estatal del partido, Manuel Pulido, no fue un simple acto partidista. Fue, en los hechos, el cierre de un ciclo de especulaciones y la apertura formal de otro: el de su eventual incursión en un cargo de elección popular. Con ese anuncio se disipan las versiones en torno a su salida de la Secretaría de Turismo y se envía un mensaje claro al tablero político: Maru no está fuera del juego; se está reacomodando. En política, sobrevivir al relevo, al silencio y a la crítica no es menor. Es, de hecho, una de las pruebas más duras.
Maru Culebro ha pasado —una vez más— la prueba estoica de la resiliencia. En la filosofía de Marco Aurelio, particularmente en Meditaciones, la resiliencia no se entiende como resistencia pasiva, sino como la capacidad de conservar la fortaleza interior frente a la adversidad, transformando los obstáculos en oportunidades de crecimiento. La salida del gabinete fue leída de muchas formas. Ella optó por otra lectura: silencio, disciplina y reconstrucción. Ahora bien, la resiliencia no garantiza el éxito futuro; apenas concede una segunda oportunidad. El reto de Maru, de cara a esta nueva etapa, es claro y no admite romanticismos: saber escuchar, rodearse de un buen equipo. La política no solo se arruina por falta de talento, sino por exceso de ambición mal contenida de quienes te rodean.
El acompañamiento correcto será decisivo para Maru. Una candidatura a cualquier encargo de elección no se construye con lealtades ciegas ni con aduladores, sino con equipos que sepan “construir”, que conozcan el territorio, la administración pública y los límites del poder. La historia política de Chiapas está llena de proyectos prometedores que se desfondaron por confundir amistad con estrategia. Y aquí conviene decirlo con claridad. Si lo que se busca es arruinar el futuro político, descomponer los planes y convertir una nueva oportunidad en naufragio, siempre existe una opción disponible: el cuarteto de la desgracia: Ángel, Dorys, Llerys y Rica, que representan ese tipo de entorno que todo proyecto serio debería evitar: ruido interno, decisiones erráticas, intereses personales por encima del proyecto y una peligrosa vocación para el auto-sabotaje.
Ninguna figura pública cae sola; casi siempre es empujada por su propio círculo. El verdadero liderazgo no está en resistir ataques externos, sino en saber a quién dejar fuera cuando el proyecto exige madurez. Por ahora, el mensaje es nítido: la resiliencia le permitió volver a colocarse en la conversación. La inteligencia política determinará si logra mantenerse y avanzar. En política, como en el estoicismo, no controlamos todos los acontecimientos, pero sí la forma en que respondemos a ellos. Maru ya superó la adversidad. Ahora enfrenta algo más complejo: la tentación de equivocarse acompañada.
Desde el Café:
Como parte de las acciones para la prevención de incendios durante la temporada de estiaje 2026, el gobernador Eduardo Ramírez encabezó la Firma de la Declaratoria Estatal Preventiva de Quema y Roza, con la participación de representantes estatales y federales de las áreas directamente involucradas en la prevención y atención de incendios… Armando Contreras, director general del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), agradeció a Chiapas y al gobernador Eduardo Ramírez, por convertirse en un faro de conocimiento y justicia social para miles de personas que hoy aprenden a leer y escribir a través del Programa de Alfabetización “Chiapas Puede”… La secretaria general de Gobierno y Mediación, Dulce Rodríguez Ovando, asistió a la Sesión Extraordinaria del Consejo Directivo y Comité Ejecutivo de la Canaco Servytur Tuxtla, como parte de los esfuerzos para fortalecer la vinculación institucional con el sector empresarial organizado…
Para terminar: “Casi todos los hombres pueden soportar la adversidad, pero si quieres probar el carácter de un hombre, dale poder”. Lo dijo Abraham Lincoln.
Son cuestiones del oficio, sigue sin ser nada personal.
cafetomano@hotmail.com




