La estrategia “Abrazos no balazos” fracasó, el combate al crimen debe ser contundente
Continuando con la pacificación y el cierre de filas para respaldar el trabajo por parte del gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, para restaurar el orden y la paz, es preciso hablar de los artífices de esta campaña: los elementos de seguridad y sus estrategias para salvaguardar a la población.
En este sentido, la labor de Óscar Aparicio al mando de la Secretaría de Seguridad del Pueblo (SSP) es intensa, ardua y de mucho sacrificio, no por nada, lo hecho por la FRIP (Fuerza de Reacción Inmediata Pakales) ha destacado, siendo reconocido por el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch.
Por ello, las acciones emprendidas por la SSP en Ocozocoautla en estos días, donde detuvieron a cuatro personas, entre ellos, a un líder de una plaza criminal, misma donde el propio Aparicio intervino, demuestran la determinación de las fuerzas del orden. El operativo mencionado responde a los siniestros realizados en Caña Hueca hace una semana aproximadamente y para generar un “hostigamiento” como lo declaro hace días el mandatario estatal, para vencer a los criminales.
A nivel nacional, la situación es más compleja, pero con la oportuna estrategia y trabajo de Omar García Harfuch, se han realizado detenciones importantes; al cierre de esta edición, se dan los primeros informes de la detención del alcalde Tequila, Jalisco, Diego Rivera (no el pintor mexicano), mismo que está acusado de extorsión, asociación delictiva y presuntamente tener vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG): precisamente, este edil fue noticia, ya que clausuró una planta de tequila de una empresa importante, por adeudos exorbitantes correspondientes al pago del predial (los cuales su administración de manera abusiva le impuso); esto derivó en que la propia presidenta de México, Claudia Sheinbaum, interviniera junto con su gabinete de economía, ya que esta situación espantaba la inversión privada y nos pone en el ojo del huracán con el gobierno de Donald Trump, que solo espera un pretexto irrisorio para intervenir.
Las capturas hay que resaltar, son esfuerzos de los elementos de seguridad, con inteligencia, estrategia y contundencia; no obstante, siguen padeciendo el mismo mal que hace 20 años se quiso erradicar con el gobierno de Felipe Calderón: la inmersión del crimen organizado en las instituciones de gobierno.
La barredora, las detenciones de alcaldes en Chiapas como el Cintalapa hace poco, y lo de Tequila, Jalisco, dejan en evidencia el mal manejo de una estrategia: “Abrazos no balazos” que pretendía el expresidente de México, Andrés Manuel López Obrador, realizar.
La idea no es mala, combatir el avance de la delincuencia combatiendo las causas y no las consecuencias como lo hicieron administraciones anteriores, es utópico, pero la realidad les explotó en la cara, ya que la recuperación del tejido social no se puede lograr si en el mismo equipo están las cabezas criminales.
¿Acaso la inoperancia de Rutilio Escandón eran parte de la estrategia “Abrazos no balazos? Desde luego que no, él y su carácter gris (su complicidad en el más burdo de los casos), permitió que Chiapas se ensangrentara y ensombreciera, con el crecimiento descontrolado de las células criminales.
Claro, las fallidas estrategias contra el crimen desde el sexenio con Calderón dejaron decenas de muertos y una herida irreversible al tejido social; la llegada de la 4T prometía de manera pacífica, combatir ese mal, que parecía idealista, pero al final la realidad les escupió y de manera terrible, si bien se buscó atacar las causas, para ese punto el avance del crimen organizado lo hacía imposible.
Ahora bien, el actual régimen está contrarreloj y entre ceja y ceja con el vecino del norte, que a través de la vociferación de su mandatario, no duda en señalar que el país está gobernado por el hampa, lo cierto es que Sheinbaum tiene que hacer una tarea titánica para resolver esta crisis de seguridad, y no de manera espontánea para salvar la permanencia de Morena y sus aliados en la Cámara de Diputados en el 2027, sino para no comprometer la soberanía del país.




