La herencia maldita de Carlos Morales Vázquez
Tuxtla Gutiérrez, la capital y ciudad más importante de Chiapas, empieza ya a padecer lo que será una crisis ambiental por la salida de la empresa recolectora de basura Proactiva hoy Veolia, la cual operó bajo negocios convenidos con el entonces alcalde Carlos Morales Vázquez.
Resulta que a mediados de año Veolia se retira y ya confirmó que no dará indemnización a los trabajadores que se parten el alma recogiendo los desechos a lo largo y ancho de la ciudad. Conforme pasen los días y semanas, si no hay una respuesta a su derecho constitucional de remuneración, veremos basura regada por toda la ciudad.
El problema empezará a ser más evidente cuando se vaya acercando la fecha de retiro de Veolia y los trabajadores paren labores. Es también esencial decir que la problemática se le viene encima al alcalde Ángel Torres Culebro que tendrá que hacer malabares para darle una salida efectiva a lo que ya se visualiza como un problema de serias consecuencias.
Aunque también es necesario decir que el edil tendrá que apretar tuercas y exigir que la empresa cumpla con su convenio y ésta debe contemplar indemnizar a los trabajadores, pues es ilógico que la nueva empresa que asuma las riendas de la recolección, pague un dinero que no ha recibido de utilidad.
¿Si Veolia dice que no es su responsabilidad liquidar, entonces a quién le corresponde? Pues el que tendría que salir a dar la cara sería el hoy titular de la Conafor, Carlos Morales Vázquez, el que renegocio los convenios y el que fue evidenciado comprando contenedores para la empresa a sobre precio, hecho que fue ampliamente documentado por esta casa editorial en su momento.
No hay una ruta clara sobre qué pasará, pero es urgente que intervenga el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar para darle solución a un problema no de números, sino de ambición, de agandalle, por parte de los empresarios de esta empresa que lucran con las familias más necesitadas, y que por cierto ya tenía antecedentes negativos en otros estados de la República, incluso fuera de estas fronteras mexicanas.
Además, no se trata de dinero, porque en este caso, la intervención del Ejecutivo estatal solucionaría la incertidumbre que tienen los trabajadores de la recolección de basura, sino que haya justicia y se transparente el proceder del ahora ex alcalde Carlos Morales Vázquez, quien, por cierto, en su círculo de “amigos” más cercanos, presume que quien se atreva a moverle le hará lo que el viento a Juárez, “nada”.
Lo cierto es que también la Auditoría Superior del Estado debe emitir los resultados que se obtuvieron o se tienen sobre las indagatorias fiscales que se le hicieron a las gestiones de Morales Vázquez, pues el silencio le da más fuerza al ex alcalde para hacer alarde de prepotencia y de injerencia en las grandes ligas, recordemos que presume ser amigo de la presidenta Claudia Sheinbaum y prueba de lo que se dice son los negocios que emprende con Antonio de los Santos, este sí, perjura, ser compañero de lucha con la mandataria.
La manifestación que hicieron los trabajadores de Veolia la mañana de este miércoles es un aviso de que se vienen días aciagos para la ciudadanía, además que esta desfachatez de Veolia se ve cada semana al dejar de pasar a recoger los residuos de los contenedores ubicados en la ciudad.
Por ahora no será un paro de labores indefinido, sino solo la advertencia de que pueden cerrar la llave para que no haya el servicio de recolección. En suma, el alcalde Tuxtla, Ángel Torres, enfrentará un gran problema de salud pública si no exige a Veolia que cumpla con su responsabilidad de liquidar a los trabajadores, pues es ilógico que quien la reemplace se haga cargo a partir del día cero de actividades.
Si no están en el sistema de gobierno, donde los despidos injustificados los absorbe la administración que llega. Veolia es una empresa privada, particular y, por tanto, que sus dueños se tienten el corazón para hacer lo que la ley dictamina. Es lo justo.
Aparte, es el tema de la contaminación que provocó a los mantos friáticos que se ubican en donde está el basurero y que tiene en una situación de indefensión a los dueños de los predios afectados, sin contar con los daños que se le hace al río Pacú y al de Suchiapa. Pero, esa es otra historia, muy cruel, por cierto.
Lo paradójico del tema, es que la contaminación ambiental ahora está en manos de alguien que fue nombrado delegado de la Comisión Nacional Forestal, que es responsable de lo que se avecina por su herencia maldita que dejó siendo alcalde de Tuxtla durante seis años: Carlos Morales Vázquez.




