Reserva de la Biosfera Volcán Tacaná celebra 23 años como ANP

*El director de la Área Natural Protegida destaca un avance en el turismo comunitario e incremento de senderistas internacionales; existe un desafío con el manejo de residuos.

Valeria Córdova

Este 28 de enero, la Reserva de la Biosfera Volcán Tacaná ha cumplido 23 años de haber sido decretada como Área Natural Protegida (ANP). El territorio comprende una superficie de 12,566 hectáreas repartidas entre los municipios de Unión Juárez, Cacahoatán y Tapachula, que albergan gran cantidad de flora y especies como la tángara chiapaneca, el quetzal y el ocelote.

El director de la ANP durante los últimos 11 años, Francisco Javier Jiménez, da un brinco al pasado y relata cómo desde el 2006 un equipo de trabajo comenzó gestiones para atender las principales problemáticas la reserva, entre ellas la deforestación.

“Se sacaba madera de pino, no en cantidades exageradas, pero sí había robo hormiga. Esto es más que nada por la pendiente del volcán, que no permite que se hagan grandes extracciones, afortunadamente”, cuenta. La madera, de acuerdo con Jiménez, se utilizaba para leña y a la par se extraían algunos frutos.

Flores como las orquídeas y bromelias, estas últimas componentes clave del bosque de niebla, también sufrían disminuciones considerables en sus poblaciones debido al saqueo. La ampliación de la frontera agrícola representaba otra amenaza para la flora, especialmente por los cultivos de café, que se producían a mayor escala gracias a las condiciones climáticas favorables de la zona.

“Actualmente manejamos varios proyectos de agricultura orgánica aún con el café, y otros cultivos como el cacao y maíz. Tenemos varios grupos que han trabajado con nosotros como Cafetaleros Unidos de Cacahoatán y Productores Orgánicos del Tacaná, el más sobresaliente hasta ahora”, aclara.

Contrario a lo que ocurre en la Reserva de la Biosfera La Encrucijada, donde se registra un alto trafico ilegal de psitácidos (loros, pericos y cotorras), en el Tacaná las aves de ornato han sido las más sustraídas para comercialización en mercados locales, por su plumaje colorido y canto melodioso. Esta practica ilegal está siendo sustituida paulatinamente con la producción de hongos comestibles y plantas destinadas para restauración ecológica.

El biólogo afirma que el turismo de naturaleza también ha mostrado avances para la protección y concientización ambiental. Se cuenta con cinco comunidades que organizan el ascenso al volcán, además de grupos que han apostado por visitas a cascadas como San Antonio, Sangre del Tacaná, La Sirena y Toquian y Las nubes.

Estos proyectos se sostienen con subsidios otorgados por el gobierno federal mediante la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) a través del Programa para el Desarrollo Sostenible (PROCODES) y el Programa para la Protección y Restauración de Ecosistemas y Especies Prioritarias (PROREST); aunque también ha sido necesario financiamientos internacionales.

Aumentan ascensos al volcán y con ello la basura

Anteriormente, Navidad y Semana Santa eran las temporadas más marcadas para ascender al volcán de 4,092 msnm, ubicado en la línea divisora entre México y Guatemala, pero esta tendencia ha cambiado. Ahora, a lo largo de todo el año, senderistas nacionales y extranjeros buscan alcanzar la cima.

“Ha empezado a llegar más turismo internacional. Han venido personas de Inglaterra, Alemania, Italianos y también de Centroamérica, sobre todo quienes que ven al Tacaná como una cumbre importante, y lo es. Es la séptima cumbre más grande de México”, agrega.

Estos indices, aunque representan una mejora, también suponen un reto para la Conanp en el manejo de residuos. Tan solo en una jornada de limpieza realizada a inicios de 2026, se recolectaron más de 1500 kilogramos de desechos inorgánicos que impactan negativamente al ecosistema.

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