Escupir para arriba, es el hobbie predilecto de Guillermo Santiago
No cabe duda que la tragicomedia política chiapaneca y mexicana nos trae a los mejores hazmerreíres; sin duda, el flamante diputado federal −que representa a Tuxtla, aunque es un coleto apestado− Guillermo Santiago, se pone de pechito, como dirían coloquialmente, para que nos mofemos de él o de sus incongruencias.
Las pifias y boberas que comparte en redes sociales son innumerables, eso sin tener en cuenta que su trabajo legislativo es un inoperante y tan solo llega a calentar curul; pero tras el anuncio de que Memo Santiago hiciera su propio podcast, imitando la iniciativa del gobernador, lo deja como una copia barata y oportunista.
Recordemos que, en el sexenio pasado, en entrevistas y en cada foro donde tomaba el micrófono, afirmaba que, con Eduardo Ramírez, “ni a la esquina”; esa situación le terminó por explotar en su cara, después de la candidatura y eventual campaña, el “zotaco coleto” tuvo que ponerse de manitas, durante pues en la campaña de 2024, se le vio como un chiste, a quien denostaba como su adversario, convenientemente, sería quien le daría cabida.
Entonces, cada evento público donde el “chairo fifí” estaba junto a ERA, no duda en hacer el ridículo; primero, animando los eventos, que según cercanos, terminaban espantando a la gente, al igual que lo hacía en sus participaciones en foros y ceremonias de los Premios de la Juventud –sus intromisiones que hacían a más de uno torcer la boca o pedir que le quitaran el micrófonos−, donde vociferaba estupideces, al grado de afirmar que el espurio de Carlos Morales fue “el mejor alcalde de Tuxtla Gutiérrez”.
Lo curioso fue que, durante la campaña, más de una vez el ahora gobernador le dio el espaldarazo y apoyo, lo que ocasionó señalamientos hacia este diputado “nini”, que en más de una ocasión afirmo que “ni la esquina”, pero ahora pide hueso y es un arrastrado que se colgó de la Nueva ERA.
Ahora, en este segundo piso de la 4T no deja de hacer el ridículo: recordemos que el año pasado dio mucho de qué hablar acerca de su vestimenta y su comportamiento en una playa conocida, donde mostró un poco sus preferencias sexuales, que no debe ser mal visto, pero la forma en que lo hizo y el drama cuando lo criticaron, demostró lo infantil y la poca seriedad a su persona; además, que en más de una ocasión uso la vida privada de sus adversarios para atacarlos; de esta manera le tocó una cucharada de su propia medicina.
Si su trabajo legislativo hace más de una década dejó mucho desear, siendo la tómbola de Morena el golpe de gracia para su ascenso político, su actual trabajo se reduce a chistes y reels de redes sociales, haciéndose el gracioso en cada oportunidad.
De hecho, en una de sus intervenciones en la Cámara de Diputados, señaló la corrupción de la oposición y de ciertos legisladores de ese bando, lo que se le olvida es que en su mismo equipo y partido también operan criminales ¿Acaso se le olvida que La Barrenadora la operaba Adán Augusto López Hernández? He ahí los escupitajos que le caen del cielo.
Por cierto, recuerdan esos vídeos que hizo cuando fue diputado plurinominal, denominados “La gran robadera”, exhibiendo caminos y carreteras inconclusas que mostraban la corrupción, ahora bien ¿Será prudente que lo haga ahora? Desde luego que no, ya que esos corruptos son sus cuates, imagínese usted lector, que Guillermo Santiago hubiese hecho esos vídeos en los tiempos de Carlos Morales ¿No sería la “gran robadera” al erario tuxtleco?
Retornando al asunto de las imitaciones baratas, que Memo Santiago anunciara su podcast, demuestra su poca originalidad, que la sombra del Jaguar -a quien denostó-, le pesa y le genera muchos complejos, pero el que no puede borrar de su cabeza es aquel en el que siente «que es enano» de estatura políticamente hablando.




