Reconocimiento a Roger Mandujano
El programa de alfabetización “Chiapas Puede” y la estrategia de seguridad, los más visibles en el inicio de la administración de Eduardo Ramírez Aguilar como gobernador de la entidad chiapaneca, se han convertido en dos de los pilares que enmarcan esta nueva era. Podría decirse que, en materia de infraestructura, el tercer eje es el inicio de la construcción de la carretera Palenque–San Cristóbal de Las Casas, que en su primera etapa comenzó desde Palenque hasta las inmediaciones del municipio de Ocosingo.
Son tres momentos que engloban el trabajo del Gobierno de Chiapas; sin embargo, sin duda, el que más ha llamado la atención por la llamada “revolución de las conciencias” es el que se aplica en los sectores más olvidados: personas mayores de quince años, hasta la edad adulta, que no saben leer ni escribir, quienes no lo sabían y quienes hoy están empeñados en aprender.
Las cifras en torno a la meta, si se quiere, podrían resultar engañosas, pero lo cierto es que la población de escasos recursos hoy sonríe cuando, con un guiño o una mano alzada en señal de sí se pudo, lee en actos públicos para demostrar que el programa vale la pena.
Y no se trata únicamente de que jóvenes y adultos aprendan a leer o escribir; se trata, en el fondo de su existencia, de que con estas herramientas comiencen a defenderse, a comprender y a aprovechar el sentido que nos da la vida.
“Chiapas Puede” no fue un programa improvisado. Fue producto de la injusticia que palpó el hoy gobernador durante los años en que se desempeñó como diputado, secretario de Gobierno y senador de la República, así como durante la campaña, cuando recorrió cada centímetro del estado y constató de primera mano esta realidad.
Hoy, trece meses después de haber asumido el poder, la batuta para implementar el programa la lleva Roger Mandujano Ayala, secretario de Educación, quien ha encabezado decenas de reuniones e impulsado a su equipo para aterrizar y concretar, con resultados tangibles, que miles de personas cuenten hoy con una luz de sabiduría en su camino.
Esto no es un cumplido de nuestra parte; es, hay que decirlo, el agradecimiento sincero de hombres y mujeres de municipios y comunidades de la región de Los Altos que, sin cortapisas, reconocen el liderazgo transformador de un funcionario que, sin hacer aspavientos, ha sabido cumplir con la instrucción del mandatario.
El programa de alfabetización “Chiapas Puede” es hoy una referencia nacional; tan es así que algunos gobernadores de la República han hecho pública su intención de replicarlo en sus respectivas entidades.
Esa es la distinción que se obtiene cuando se trabaja con ahínco y empeño, con cercanía, compromiso y capacidad para atender de manera resolutiva necesidades históricas en el ámbito educativo.
El jueves pasado, Roger Mandujano fue objeto de condecoraciones por parte de comunidades indígenas. Y vaya que, en estos nuevos tiempos, resulta difícil transformar la manera de pensar de los pueblos originarios, muchas veces reacios a las acciones gubernamentales debido a la experiencia de administraciones anteriores que aplicaban programas “en el papel”, pero que en los hechos se quedaban con los recursos destinados a su ejecución.
Insistimos: se dice fácil, pero que representantes de 25 comunidades pertenecientes a escuelas de nivel básico de municipios como San Juan Chamula, Chenalhó, San Cristóbal de Las Casas, Tenejapa, Santiago El Pinar y Chalchihuitán hayan destacado el compromiso cumplido por el funcionario en favor de la niñez y la juventud, y por “dignificar los espacios educativos y fortalecer las condiciones de aprendizaje”, no es un asunto menor.
Queda claro que hoy apoyar sin condiciones a los pueblos históricamente olvidados es una norma establecida por la Secretaría de Educación. Nos quedamos con el posicionamiento de las comunidades, que resumieron en una frase el éxito del trabajo realizado para rescatar la educación en estos sectores de Chiapas: “La ceiba de la educación que usted sembró hoy está dando frutos”.




