Un chiapaneco en el gran colisionador de partículas

Marco Alvarado / Diario de Chiapas

En 2025 la Academia Polaca de Ciencias aceptó en su convocatoria para una estancia de investigación a 34 de 160 estudiantes de física que enviaron una solicitud, y entre ellos estaba el chiapaneco Daniel Alberto García Sánchez, de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach).

Esta oportunidad invaluable, que se presentó en el último año de su formación, le permitió participar en la investigación de la física de partículas, específicamente en las fuentes de voltaje que alimentan al experimento Atlas, uno de los mayores detectores de partículas en el mundo.

Como él lo explica, el común de las personas ignoramos que los avances en ciencia no sólo están permitiendo el desarrollo de potentes máquinas para explorar el tejido cósmico y los misterios de la vida, también tienen implicaciones en otros campos.

Sin nosotros saberlo, mucho de lo que hoy nos permite mejores diagnósticos médicos y avances en las telecomunicaciones, está saliendo de esta investigación en física, en donde participan científicos de todo el mundo.

“Por ejemplo, los imanes que se utilizan para la tomografía son los mismos que se emplean en los aceleradores de partículas; otra tecnología surgida de este campo son las máquinas de radioterapia, porque en este acelerador se trabaja con partículas que están cargadas de mucha energía, y que empleadas en el campo médico, atacan las células tumorales”.

Alberto García Sánchez incluso destacó que la misma universidad ha sido beneficiada con este intercambio de conocimientos, para hacer posible que desde otros países se contribuya con el avance en este importante campo de la física.

“En el mundo hay chiapanecos en puestos muy importantes, y en el campo de la ciencia fue sorprendente ver a paisanos participando en investigaciones, en la universidad recibimos una súper computadora de alto desempeño, que sirve para analizar datos de física de partículas, y también bases de datos de otras casas de estudio en el mundo”.

“A veces ignoramos que los avances en ciencia no sólo permiten desarrollar potentes máquinas para explorar el tejido cósmico y los misterios de la vida”, explica Daniel, subrayando que la ciencia básica tiene aplicaciones mucho más cercanas de lo que imaginamos.

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