Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
La contención del sarampión en Chiapas se ha convertido en un factor clave para evitar una crisis sanitaria mayor, en un contexto donde la movilidad social y los eventos masivos representan un riesgo latente. Gracias a una estrategia de vacunación intensiva y a un cerco epidemiológico más amplio de lo habitual, la entidad ha logrado mantener la enfermedad bajo control, aun con la presencia de cientos de casos detectados.
Aunque se han identificado más de setecientos casos sospechosos, solo una parte ha sido confirmada y se concentran principalmente en una región específica del estado, lo que permite a las autoridades sanitarias focalizar las acciones. Este comportamiento ha evitado una propagación generalizada, ya que la mayor parte del territorio chiapaneco permanece sin registros de contagio.
El avance se explica por una cobertura de vacunación que ha colocado a Chiapas entre los estados con mayor aplicación de dosis a nivel nacional. Brigadas médicas han recorrido colonias y comunidades casa por casa, además de habilitar módulos temporales en espacios públicos, lo que ha permitido una respuesta directa de la población. En zonas de alta incidencia, la aplicación masiva de vacunas ha sido determinante para frenar la transmisión del virus.
Como parte del reforzamiento preventivo, en diversos puntos de Tuxtla Gutiérrez se instalaron centros de vacunación adicionales, con el objetivo de elevar la cobertura antes y después de concentraciones multitudinarias. Estas acciones buscan anticiparse a posibles contagios derivados de la interacción social intensa.
Uno de los principales focos de atención es el periodo posterior a la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo, que congregó a miles de visitantes locales y foráneos. Aunque el ayuntamiento confirmó que la celebración no sería suspendida ni condicionada por indicaciones sanitarias estatales, el sector salud mantiene vigilancia activa para detectar cualquier incremento inusual de casos después de este evento que abrigó a miles de personas.
Especialistas coinciden en que los brotes tras eventos masivos no son inmediatos, sino que pueden manifestarse semanas después. Sin embargo, la instalación previa de módulos de vacunación y la ampliación del cerco epidemiológico reducen de manera significativa la probabilidad de un repunte descontrolado.
Se espera que las autoridades confían en que el trabajo comunitario y la presencia constante del personal de salud permitan cerrar estas brechas.
Hasta ahora, la ausencia de defunciones y la estabilidad de los casos confirman que el sarampión se mantiene contenido en Chiapas. No obstante, el llamado a la ciudadanía es ha no bajar la guardia, tener una prevención, la vacunación oportuna y la vigilancia epidemiológica seguirán siendo determinantes para que, incluso después de grandes concentraciones sociales, el estado evite un brote que sea uno de mayor cobertura.




