Quienes utilizaron los orales presentaron un mayor riesgo de cáncer cervicouterino en comparación con quienes nunca los usaron
Cinthia Ruiz / Diario de Chiapas
El uso prolongado de la píldora anticonceptiva oral ha sido asociado con un aumento en el riesgo de cáncer de cuello uterino, de acuerdo con estudios analizados por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, organismo especializado de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, expertos aclaran que esta relación no constituye una alerta reciente ni implica que todas las mujeres que usan anticonceptivos desarrollarán cáncer.
La evidencia científica se basa en la revisión de estudios epidemiológicos realizados en distintos países, en los que se observó que las mujeres que utilizaron anticonceptivos orales durante periodos prolongados presentaron un mayor riesgo de cáncer cervicouterino en comparación con quienes nunca los usaron. En particular, el riesgo se incrementa a partir de cinco años de uso continuo y es mayor en mujeres con más de una década de consumo.
Los análisis incluyeron únicamente a mujeres infectadas con el Virus del Papiloma Humano, ya que este virus es considerado el principal requisito para el desarrollo del cáncer de cuello uterino. En ese contexto, los especialistas señalan que los anticonceptivos no son la causa directa de la enfermedad, sino un factor que puede influir en su progresión en mujeres ya infectadas.
Además, los estudios identificaron que otros factores reproductivos, como haber tenido múltiples embarazos a término, también aumentan el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer entre mujeres con VPH, lo que refuerza la idea de que se trata de una enfermedad multifactorial.
Se incluyó que desde hace años, aproximadamente entre 2005 y 2008, a ciertos anticonceptivos orales combinados (estrógeno y progestágeno) dentro del Grupo 1 de carcinogenicidad, una categoría que indica que existe evidencia suficiente de asociación con cáncer en humanos. No obstante, esta clasificación no equivale a una prohibición ni a una declaración de peligro inmediato, y ha sido sacada de contexto recientemente en redes sociales.
Los propios autores y organismos de salud han insistido en no generar alarma, ya que los anticonceptivos orales también ofrecen beneficios comprobados, como la reducción del riesgo de cáncer de ovario y de endometrio, además de su eficacia para prevenir embarazos no planeados. En la mayoría de los casos, los beneficios superan los riesgos cuando su uso es supervisado médicamente.
Especialistas subrayan que la detección temprana, mediante pruebas como el Papanicolaou y la prueba de VPH, sigue siendo la herramienta más efectiva para prevenir el cáncer cervicouterino, al permitir identificar cambios celulares antes de que evolucionen a una enfermedad maligna.
En cuanto a la píldora de emergencia, la OMS avala su uso únicamente en situaciones excepcionales. Al contener dosis altas de progestágenos, su consumo frecuente o como método anticonceptivo regular no es recomendable, ya que puede provocar efectos secundarios y disminuir su efectividad.




