PAN busca salir del abismo
El inicio de un nuevo año encuentra al Partido Acción Nacional en uno de los momentos más críticos de su historia reciente en la entidad. Lejos quedaron los tiempos en los que el PAN representaba una alternativa real de poder, con estructura, liderazgo y presencia electoral. Hoy, el partido enfrenta el reto de sobrevivir políticamente tras años de abandono, decisiones erráticas y una dirigencia estatal que no solo perdió rumbo, sino también credibilidad.
Buena parte de esta debacle tiene nombre y apellido. Las gestiones encabezadas por Carlos Palomeque Archila dejaron un saldo negativo difícil de ocultar: pérdida de militancia, desarticulación interna y un desplome electoral que llevó al PAN a un escenario impensable hace apenas una década. El resultado es contundente: de los 40 escaños, el partido cuenta actualmente sólo con una representante plurinominal en la LXIX Legislatura local, una señal clara del rechazo ciudadano y del desgaste interno.
Al inicio del nuevo año, el Partido Acción Nacional intentará recuperar los años de olvido que fomentó la dirigencia estatal. Catalina Caravantes Almaraz, la nueva titular del Comité Directivo Estatal del PAN, en vísperas de las elecciones intermedias de 2027, busca recuperar lo perdido.
Vaya que el esfuerzo tendrá que ser titánico y habrá que agarrarse de no sé dónde para intentar reposicionar lo que alguna vez el PAN tuvo y mantuvo en la entidad. Hoy no existen líderes políticos ni morales visibles que puedan realizar trabajo de campo y de convencimiento para hacer lo imposible y salvarse de una posible desaparición del escenario político, si no alcanzan el tres por ciento mínimo de la votación.
La tarea, como dijimos, es casi imposible, pero algo tendrá que hacer doña Catalina para llevar votos a las urnas. Se entiende que el legado de corrupción es un obstáculo que se arrastra, pero lo más crítico será que cuente con la voz autorizada para convencer a un electorado que cada día es arrastrado hacia el partido en el poder, impulsado por la inmensa cantidad de apoyos que brinda Morena como factor de condicionamiento.
En este inicio de año, tras integrar su Comité, la dirigente inicia su presentación mediática en medios de comunicación y redes sociales mediante conferencias de prensa, donde fija postura sobre hechos locales y nacionales.
Se entiende que la intención es darse a conocer, pues, a decir verdad, ni los propios periodistas conocen con certeza quién está al frente del partido que se vino de capa caída en la última década.
Eso sí, cualquiera puede preguntar dónde anda Carlos Palomeque Archila, y muchos dirán que el exdirigente panista se encuentra gozando de los recursos que se adjudicó durante las gestiones en las que estuvo al frente, haciendo todo menos impulsar al partido para engrandecerlo.
Tan es así que incluso figuras públicas de reconocida trayectoria dentro del partido optaron por alejarse de la política y concentrarse en sus negocios particulares, pues eso de andar haciendo corajes y enfrentando golpes bajos de sus propios compañeros sí que resultaba desgastante.
Por ello, la aparición pública de las cabezas de Acción Nacional debe concentrarse en trabajar a su máxima capacidad. La propuesta al interior del partido es que la plana mayor de personajes políticos del centro del país —quienes luchan a brazo partido contra Morena y el sistema político en el poder— visite Chiapas para posicionarse y sacar al partido del plano oscuro en el que se encuentra.
No se descarta, entonces, que en esos recorridos ya planeados a nivel nacional esté contemplada la presencia de la controvertida senadora Lilly Téllez, de la excandidata presidencial Xóchitl Gálvez y de la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, por citar unos ejemplos.
Por lo pronto, la presidenta estatal salió a criticar que su partido no está de acuerdo con la eliminación de los tribunales electorales, los recortes a los presupuestos de los partidos políticos ni la desaparición de los OPLES; en suma, dijo que la reforma electoral contribuiría a dilapidar nuevamente la democracia, la lucha de muchos mexicanos que incluso dieron la vida por estos cambios que hoy se viven y que, de cierta forma, otorgan certeza a los procesos electorales.




