Malas obras del tren en Suchiate

         Tras el descarrilamiento del Interoceánico en Oaxaca, habitantes de Ciudad Hidalgo desvelan irregularidades en las obras de la Línea K

José Cancino /Diario de Chiapas

Karla tiene miedo. Lleva más de 40 años habitando cerca de las vías del tren en Ciudad Hidalgo. Ha visto las noticias que, de forma constante, divulgan la tragedia que dejó 14 muertos tras el descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca.

Tiene miedo al igual que todos los pobladores que habitan en la cordillera donde ahora se realizan a marcha forzada las tareas de construcción y rehabilitación de la Línea K den Transístmico, el mismo que conectará con aquella maquinaria que terminó en un barranco.

Karla, una mujer de sesenta y tantos años, ha sido testigo directa de cómo el huracán Stan en 2004 obligó a retirar los fierros que en algunos sectores del sur de Chiapas terminaron destruidos por la furia del agua. También fue una de las 130 familias que en esta localidad fronteriza con Guatemala han sido removidas desde hace más de dos años tras conocer la noticia del regreso del tren.

Sin embargo, las durmientes no han llegado solas. Han venido acompañas del temor y la incertidumbre que a cientos de personas generan la estela de anomalías que a simple vista observan en la ejecución de este proyecto que inició en el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

“Son sólo 15 metros que separan a mi casa de las vías que están colocando, entonces en caso de que cuando el tren esté y se descarrile, no vamos a estar tranquilos por el miedo de que en cualquier momento se nos meta a la casa. Aquí no hay barrancos con en Oaxaca, aquí hay casas y eso es lo que nos da miedo”, sostiene.

Obras al “ahí se van”

Para los habitantes del sector que comprende una parte del casco urbano de Ciudad Hidalgo, así como las comunidades  El Campito y El Dorado, las durmientes sólo están siendo colocadas “por encima”, sin ningún tipo de seguro firme que pueda mantener los vagones para pasajeros y cargas en las rieles.

Además, aseguran que la cantidad de balasto es insuficiente para la potencia y velocidad que pueden alcanzar las locomotoras al momento de su desplazamiento. 

“No da confianza con esa estructura que están colocando, han cambiado de ingenieros como no tiene idea y eso sólo genera temor”, ha dicho María, otra habitante aledaña a las vías.

Diario Media Group intentó conversar con los trabajadores e ingenieros en la obra, pero la hostilidad mostrada impidió alguna respuesta en torno a la fase, avances o cualquier información relacionada con la obra que sigue ejecutándose con demoras y deficiencias.

El silencio de los obreros se disipa aún más con el ensordecedor ruido de las máquinas, que excavan día, tarde y noche sin permitir la tranquilidad de vecinos que están hartos del taladrar en el suelo.

En cruces importantes de una colonia a otra, los cúmulos de material utilizado en dichas obras también se han convertido en un dolor de cabeza. Los habitantes de Ciudad Hidalgo afirman que en los tiempos de lluvias, los taponamientos por los trabajos del Transístmico han generado inundaciones y encharcamientos en distinto sectores, sin nadie que tome cartas en el asunto.

 “A veces no dejan ni dormir porque están trabajando en la construcción de un parque, o al menos eso es lo que dicen, que habrá un parque del tren”, coinciden los afectados.

Promesa incumplida

El 15 de octubre de 2023, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador realizó una gira de inspección en Chiapas y Oaxaca relacionadas con la obra del tren.

A través de la red social X, informó que  realizó un sobrevuelo en las obras del puerto de Salina Cruz y la construcción de la nueva vía de ferrocarril de Ixtepec hasta el río Suchiate, frontera con Guatemala.

“En Tonalá, nos reunimos con los mandos de la Secretaría de Marina y las empresas constructoras: evaluamos y se pactó que terminamos este tramo de 450 km con puentes, viaductos y estaciones a finales de agosto del año próximo para inaugurar el tren de pasajeros el 14 de septiembre en el bicentenario de la anexión de Chiapas a México”.

Pero todo quedó en promesa, a un año y tres meses de esa publicación, las vías de ferrocarril apenas se comienzan a colocar en toda la ruta que lleva hasta Oaxaca.

En la carretera que conduce de Ciudad Hidalgo al ejido La Libertad, camiones de volteo llevan y traen material; se pierden entre las espesas nubes polvosas y cuando ese polvo cae al suelo, evidencia que la obra tiene rezagos importantes, a tal punto que muchos dudan que para este 2026 quede concluida y en funcionamiento y, en caso de hacerlo, el temor se agranda aún más.

Doña Karla, la vigía por más de 40 años del tren en el sur de Chiapas, así como los habitantes de Ciudad Hidalgo, sólo tienen un argumento válido en medio de toda esa incertidumbre: no se quieren subir a “ese animal”.

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