La tradición no termina en la Rosca de Reyes

Cinthia Ruiz/ Diario de Chiapas

La relación entre la Rosca de Reyes y la Candelaria se establece a partir de la figura escondida dentro del pan. Esta representa al Niño Jesús y alude al momento bíblico en el que fue protegido para evitar la persecución del rey Herodes. Quien encuentra la figura asume un compromiso simbólico que se materializa semanas después, cuando el niño es presentado, vestido y acompañado durante la celebración del 2 de febrero.

 Este compromiso se traduce socialmente en la organización de una convivencia colectiva. Por ello, al pagar los tamales durante la celebración, la persona que encontró la figura se convierte simbólicamente en una especie de padrino, siguiendo una de las costumbres más queridas y representativas del país. Más que una obligación, se trata de un acto de corresponsabilidad y convivencia. 

 El compromiso se traduce socialmente en la organización de una convivencia colectiva. Por ello, al pagar los tamales durante la celebración, la persona que encontró la figura se convierte simbólicamente en una especie de padrino, siguiendo una de las costumbres más queridas y representativas del país. Más que una obligación, se trata de un acto de corresponsabilidad y convivencia. La presencia de los tamales en esta fecha no es casual. 

 La tradición se mantiene vigente en hogares, centros laborales, escuelas y comunidades, donde el compromiso adquirido al partir la rosca se cumple como una forma de preservar la convivencia.

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