En Chiapas ocurren dos de cada 10 sismos

Chiapas posee una de las actividades sísmicas más dinámicas y complejas del país. 

Marco Alvarado/ Diario de Chiapas

Con más de siete mil eventos registrados en 2025, Chiapas es la segunda zona con mayor actividad tectónica en México, sólo superada por Oaxaca. 

El reciente sismo de magnitud 6.5 en Guerrero pone de manifiesto que la región está sobre el punto de encuentro de tres placas tectónicas, y la población debe estar preparada.

Aunque la memoria colectiva suele olvidar los sismos que no dejan daños visibles, las estadísticas del Servicio Sismológico Nacional (SSN) arrojan una realidad contundente: Chiapas posee una de las actividades sísmicas más dinámicas y complejas del país. 

De acuerdo con el balance anual, tres eventos destacaron por su magnitud: el 5 de mayo un sismo de 6.2 en la región fronteriza que, debido a su gran profundidad tuvo un impacto superficial menor, aunque su percepción se extendió por gran parte del sureste.

Luego, el 9 de agosto, un movimiento de 6.0 frente a las costas chiapanecas, sacudió con especial fuerza la región del Soconusco.

El 28 de noviembre un sismo de 5.9, cerca de Motozintla, activó las alarmas en Tapachula y municipios vecinos, cerrando un año de intensa actividad.

La ciencia explica esta frecuencia debido a la ubicación del estado. Chiapas se asienta sobre un “punto triple”, donde convergen las placas de Cocos, Norteamérica y el Caribe. Los municipios de Pijijiapan, Tonalá y Ciudad Hidalgo se mantienen como los epicentros más recurrentes debido a su proximidad con la zona de subducción.

Esta vulnerabilidad quedó de manifiesto apenas iniciando el 2026. El sismo de magnitud 6.5 ocurrido el pasado 2 de enero con origen en Guerrero, que sacudió fuertemente a la Ciudad de México, comparte la misma raíz geológica que los temblores chiapanecos: la presión ejercida por la Placa de Cocos.

A pesar de los grandes eventos, la sismicidad en Chiapas es una constante invisible. Apenas este 3 de enero, se registraron sismos menores en localidades como Pichucalco. Para los expertos, esto no es motivo de alarma extraordinaria, sino un recordatorio del ritmo natural de la región, que promedia entre 10 y 20 sismos diarios de baja intensidad.

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