¿Preservar el legado hispanista o descolonizarte?
Al parecer esta última sesión del año en el Congreso del Estado trajo más dudas que certezas, ya que se hizo oficial el cambio de diseño del escudo de Chiapas, que por varias décadas ha sufrido pequeños cambios; ahora, es una realidad.
Esta acción ya ha dejado opiniones divididas; de hecho, cuando comenzaron los foros y debates acerca de este cambio, la polémica ya estaba en el debate público, con detractores y entusiastas que aplaudieron la iniciativa.
La postura de quienes defendían el cambio, aludiendo la necesidad de “descolonizar el pensamiento”, para desterrar ese pasado violento e impositivo que dejó la Conquista de México; además, de que parte de la iconografía, en su mayoría, no llevaban emblemas que representan a la entidad, siendo los de la herencia española la que estaban más presentes, tal es el caso de los leones y la torre, por decirlo así.
El cambio no es ajeno al acontecer mundial, desde hace décadas en universidades y en esta época posmoderna, la “descolonización” no es meramente una moda, es una reinvindicación o revisionismo como plantean, para interpretar la historia, cultura y herencias desde un enfoque inclusivo, humano y más justo, dándole justicia a los que históricamente han sido excluidos.
Recordemos que décadas atrás, las estatuas de los conquistadores y colonizadores, como acto iconoclástico, fueron removidos o destruidos, dando paso a una negación de ese pasado que marcó la exclusión y la violencia.
Respecto al diseño nuevo, este destaca por preservar la esencia, incorporando elementos prehispánicos, como los de origen maya y resaltando los iconos que han marcado a la región, tanto los naturales como los de poder y autoridad en las comunidades.
Claro, no podemos negar la herencia hispana y a diferencia de las colonizaciones anglosajonas en el mundo, esta permitió un mestizaje más orgánico, prueba de ello la identidad que dio origen a México como país o las propias naciones hispanoparlantes que sincretizaron la herencia precolombina y lo hispánico.
Desde luego, al ser consciente de esta dicotomía, no se deben arrastrar legados que se marcaron con sangre, violencia, exclusión; lo mismo aplica para quienes buscan descolonizarse, que de nada sirve su discurso progresista, si en su actuar persisten estos colonialismos a través de su actitud clasista.
En fin, con este cambio de logo, a ver que nos depara el 2026.




